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Reportaje:

El proyecto filantrópico de Paul Newman seguirá vivo

El actor ha repartido 175 millones en los últimos años

El 1 de junio de 2007, la Escuela Universitaria Kenyon, de Ohio EE UU, recibió un cheque de siete millones de euros para conceder becas a alumnos con escasos recursos económicos. Lo firmaba Paul Newman, entonces ya en el ocaso de su vida, enfermo de cáncer de pulmón, pero extraordinariamente activo en el campo al que consagró sus últimos años: la filantropía.

Tras la muerte del actor, el pasado viernes, queda para la historia del cine una serie de títulos míticos. Pero no todo lo que concierne a Newman quedará en los libros de historia. Sus numerosas empresas caritativas ya han anunciado que seguirán funcionando como el mismo día en que el actor las fundó.

Con las salsas 'newman's own' financió proyectos solidarios

Una de las organizaciones que más ha dado que hablar estos días en los medios norteamericanos es Newman's Own, la marca de populares productos culinarios orgánicos -salsas, limonadas y vinos- comercializados por el propio actor, con su imagen plasmada en los envases. Desde su creación en 1982, todos los beneficios recaudados, más de 175 millones, se han destinado a obras caritativas.

La dirección de la empresa ha colgado un comunicado esta semana en su página web en el que se dice que "se echará de menos a Paul", y que "se seguirá honrando su clarividencia sobre el bien común a través del laborioso servicio de esta compañía, que seguirá perpetuando su legado filantrópico". "Paul no hubiera dejado que fuese de otro modo", añade. Su vicepresidente, Robert Forrester, ha explicado que todo en la empresa seguirá como hasta ahora: "Paul dijo que cuando no estuviera aquí, nuestra fundación debería seguir entregando dinero de la misma forma". A sus amigos, el mismo Forrester y David Horovitz, les confesó también, en un reciente viaje a Carolina del Norte, que quería que su nombre quedara asociado para siempre con los 11 campamentos de Hole in the Wall, una ONG que él mismo ayudó a crear, a los que se lleva de vacaciones a niños con enfermedades críticas, como sida o leucemia.

Newman dedicó también una parte de los 20 millones recaudados el año pasado a través de Newman's Own al proyecto Safe Water Network, cuyo objetivo es instalar depuradoras en la India y África para que localidades castigadas por la pobreza puedan beber agua limpia.

La gente que trabajó con Newman en sus últimos años en sus oficinas de Westport, en el Estado de Connecticut, recuerda que sobre su mesa colgaba un cuadro en el que se leía: "Si tuviera un plan, estaría jodido". Al actor le gustaba el caos, su creatividad entraba en erupción en medio de la confusión. Aun así, a pesar de ello, dejó en perfecto estado de funcionamiento una red caritativa que seguirá ayudando a los más desfavorecidos.

Después de años apartado del cine, Newman se mantenía en los primeros puestos de fama (lalistaWIP)

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de octubre de 2008