Mbeki, obligado a dejar la presidencia de Suráfrica

Las luchas internas en el partido del Gobierno desembocan en una crisis

La ejecutiva del Congreso Nacional Africano (ANC, en inglés), el principal partido del país fundado entre otros por Nelson Mandela, exigió en la mañana de ayer al presidente del país, Thabo Mbeki, la dimisión de su puesto. A las pocas horas éste anunciaba su intención de acatar la petición de su partido. Aún se desconoce la fecha efectiva de la renuncia.

La orden del ANC se produce una semana después de que una sentencia judicial considerara que Mbeki pudo haber intervenido para que la fiscalía acusara de fraude y corrupción a su principal rival en el seno del partido y en lucha por la presidencia, Jacob Zuma, un hombre apoyado por la izquierda y los sindicatos.

Mbeki perdió en diciembre el control de su partido, que eligió a Zuma presidente de la formación. Éste no ha dejado escapar la primera gran oportunidad para finiquitar a Mbeki y evitar en lo posible tener que enfrentarse de nuevo a los tribunales.

Es previsible que buena parte de los ministros sigan los pasos del presidente

Mbeki ha convocado hoy a sus ministros y es previsible que buena parte de ellos sigan los pasos del presidente agrandando las divisiones en el partido hegemónico en Suráfrica, país que ejerce de motor económico de la región.

Fiel a la disciplina del ANC y a su imagen de estadista, Mbeki accedió a abandonar el Gobierno, "una vez cumplidos los requerimientos constitucionales", según un comunicado de presidencia. En la misma línea, el portavoz de la ejecutiva, Gwede Matashe, afirmó que "el presidente colaborará en el proceso parlamentario de transición". Pero la vicepresidenta del Gobierno, Phumzile Mlambo-Ngcuka, anunció que se marchará junto a Mbeki.

Si los ministros no nombran a un nuevo presidente, será la presidenta del Parlamento, Baleka Mbete, la encargada de formar, hasta la celebración de elecciones, un Gobierno provisional del que Zuma no podrá estar debido a que no dispone de acta de parlamentario.

Falta por saber cuál será el papel de la fiscalía en los próximos días, si volverá a acusar al político de fraude y corrupción, dado que la sentencia judicial que lo exoneró la pasada semana se basó en tecnicismos y no entró a determinar la culpabilidad o inocencia de Zuma -cuyo asesor financiero está en prisión por corrupto-, al que se acusa de haber cobrado comisiones en la negociación del Gobierno para la compra multimillonaria de material militar, tres submarinos incluidos.

Una acusación que, de no ser rebatida ante los tribunales, perseguirá a Zuma en su carrera a la presidencia. Es por ello que diferentes partidos políticos de la oposición han pedido la constitución de una comisión de investigación parlamentaria.

Las divisiones en el seno del ANC -entre el perfil más tecnocrático y de centro-derecha de Mbeki y el más populista y teóricamente de izquierdas de Zuma- se han sucedido desde que Mbeki sustituyera a Nelson Mandela en la presidencia en 1999.

Si bien el ANC asegura que la acusación de corrupción de Zuma era el elemento de división del partido y la petición de dimisión pretende "curar las heridas y unir al ANC", los analistas consultados creen que profundizará la división del partido.

Mbeki perdió el congreso de diciembre, pero un 40% de los afiliados votó por él. Además, es casi seguro que el ANC, que obtiene mayorías aplastantes desde la llegada de la democracia al país en 1994, pagará con votos la decisión de ayer. Por eso no se prevé que se convoquen elecciones anticipadas, al menos a corto plazo, porque podrían pasar factura. Las presidenciales son en 2009.

Mbeki, en una reunión de líderes regionales celebrada en agosto.
Mbeki, en una reunión de líderes regionales celebrada en agosto.REUTERS

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 20 de septiembre de 2008.

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