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A Coruña intenta por tercera vez limitar el tráfico en la Ciudad Vieja

El Ayuntamiento pretende pactar con los vecinos un plan de peatonalización

El barrio monumental de A Coruña, donde nació la ciudad hace 800 años, afronta un nuevo intento de librarse del tráfico rodado que invade cada rincón de sus estrechas y empedradas calles. Es el único casco histórico urbano en Galicia en el que los coches campan a sus anchas, admite el concejal de Tráfico y Seguridad Ciudadana, Florencio Cardardor. "La invasión es total", dice, y por tercera vez en esta última década, tras sonados fracasos, el ayuntamiento se propone limitar la circulación y prohibir aparcar en una ciudad vieja ya de por sí deteriorada y convertida en el gran garaje gratuito y sin apenas restricciones del centro de la ciudad.

El objetivo es estrenar la peatonalización del barrio medieval con el nuevo año. Los responsables municipales recibirán hoy a las asociaciones de vecinos y comerciantes, en busca de un consenso que garantice la aplicación de una medida demandada por los residentes aunque con condiciones. Para la Asociación de Vecinos Cidade Vella, peatonalizar y librar de coches su barrio es "una de las prioridades", pero éste es sólo uno de los cinco puntos del plan de rehabilitación integral que, junto a los comerciantes de la zona, reclaman desde hace años. "Tenemos un planteamiento positivo, pero limitarse a prohibir el aparcamiento no colma nuestras expectativas, tiene que haber más medidas de rehabilitación", recalca Carlos Mazaira dirigente del colectivo.

A la contaminación acústica y ambiental que causa el tráfico en un barrio en teoría bajo protección, se añaden el evidente mal estado del ancestral pavimento de piedra y la imposibilidad de disfrute, o incluso riesgo para transeúntes y residentes, de una zona turística. De bien poco sirven las señalizaciones prohibido circular y aparcar. A la entrada de la Ciudad Vieja permanecen inservibles los esqueletos de unos aparatos que nunca llegaron a funcionar para permitir el acceso en coche sólo a residentes con tarjeta.

El fracaso de aquel intento de peatonalizar se produjo por no haber buscado el consenso con los afectados, admite el edil de Tráfico. Cardador, que hace cinco años participó en aquella experiencia como responsable de Urbanismo, quiere ahora el máximo acuerdo con vecinos y comerciantes. A la reunión de hoy llevará una propuesta para habilitar una zona de aparcamiento alternativo para los residentes (unos 400 vehículos), así como limitaciones a la circulación teniendo en cuenta los puntos más problemáticos como el entorno del Rectorado, el hospital Abente y Lago o el colegio y la guardería del barrio. "A ver si a la tercera va la vencida. Es un tema que se ha ido, pero pero no puede seguir así", afirma el edil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de septiembre de 2008