Cartas al director
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Oda al profesorado

Querría agradecer eternamente a aquellos/as docentes brillantes en su labor el trabajar con vocación; vuestro respeto y confianza en el alumnado; vuestro rechazo a hospitalizar el aula en un intento por desahogaros, con el uso del corrector bolígrafo rojo, de vuestras dificultades y problemas personales, como forma de autoafirmación al infravalorar el trabajo del alumnado eximiéndoos de responsabilidad por sus fracasos; por vuestra capacidad para impulsar al alumnado a que aprenda y aprecie el valor del conocimiento como fuente de libertad; y en definitiva, por asumir el rol de conciudadanos corresponsables en la sociedad, ahogando al funcionario/a mecanicista con el que estamos harto acostumbrados/as a interactuar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 06 de septiembre de 2008.

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