Columna
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Entre los BRIC y los PIGS

Hoy en día, debido a la globalización, los países compiten para desarrollarse. Rivalizan tanto por los mercados de exportación como por las inversiones en el extranjero. También lo hacen en el campo de la educación, en productividad y en tecnología. Este ambiente de mayor competitividad alienta las políticas económicas hacia objetivos relacionados con aumentos de crecimiento y de valor. Paralelamente, el sistema económico mundial comienza a buscar a los agentes más dinámicos para servir de ejemplo al conjunto de los países.

Simplificando las teorías económicas en función de los resultados de aquellos casos más exitosos, el profesor de la Harvard Business School, Richard Vietor, menciona los cuatro elementos básicos a tener en consideración: la estrategia nacional, la estructura económica, el desarrollo de los recursos y el uso eficiente de los recursos.

La actual crisis reclama programas de reducción de costes y de aumento de la productividad

La primera, ya sea explícita o implícita, incluye los componentes macro y micro. La estructura organizativa es un conjunto de instituciones que el sistema de gobierno tiene que crear para aplicar su estrategia. La estrategia, en combinación con la estructura, tiene que desarrollar los recursos (naturales, humanos, tecnológicos y de capitales). Por último, es preciso asegurarse de que éstos se utilizan con eficiencia y bajo principios de sostenibilidad.

Ejemplo de experiencia contrastada en términos de buena salud económica es, dentro de los países emergentes, el grupo de los denominados BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Estos países han acogido en el año 2007 un 57% más de la inversión procedente de la Unión Europea, logrando superar el 10% de la inversión mundial. Las razones de este crecimiento y atractividad radican en que las expectativas existentes en los cuatro países mencionados son superiores a las existentes en las demás áreas económicas, y se sustentan en que en dichos modelos productivos predominan la flexibilidad en el mercado de trabajo, una mejora continua en la cualificación profesional y en unas superiores opciones de lograr beneficios empresariales.

Fruto de esta atractividad son los sucesivos contratos de producción que les permiten crecer anualmente a tasas entre el 7% y el 9% del PIB, por lo que podríamos hablar de "economías gacela" para expresar sus tendencias.

Los BRIC han sustituido a los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España) que fueron desde la década de los noventa, las áreas económicas nacionales de mayor crecimiento europeo. Han sido utilizadas para explicar la teoría de la convergencia económica, ya que han coadyuvado a reducir las diferencias con los promedios comunitarios y en donde la aplicación de políticas de incentivos y de ayudas fue capaz de estimular el crecimiento endógeno y las políticas basadas en la iniciativa local.

Por tanto, tenemos dos modelos los BRIC y los PIGS que, aunque no enfrentados, sí han servido los unos para explicar muchas acciones desplegadas y los otros para sustentar las políticas basadas en teorías.

Galicia no pertenece ni a uno ni otro modelo. De una parte, llega tarde y se incorpora con recelo a las revoluciones industriales, tecnológicas y del conocimiento; de otra parte, su proceso de acomodación a los nuevos escenarios le ha obligado a afrontar más de una reconversión económica y social, extremadamente dolorosa. Asimismo, sin justificación alguna, fue castigada por determinados gobiernos que no fueron sensibles ni llegaron a entender los factores históricos y estratégicos de su posicionamiento y de su realidad.

La actual situación de crisis y de recesión económica reclama poner en marcha programas de reestructuración profundos que afecten a la reducción de costes y a aumentos de productividad, de generación de empleo, en apuestas por la innovación, las infraestructuras y en el desarrollo del talento.

Resulta evidente que la función del Gobierno es fundamental para el desarrollo económico. Han existido gobiernos que han dañado al crecimiento, mientras que otros los han impulsado. Por eso, en la actual coyuntura económica es preciso tener en cuenta cinco consideraciones básicas, so pena de andar perdidos en el océano rojo.

La primera, el Gobierno ha de proporcionar seguridad tanto interna como externa; en segundo lugar, ha de ser el responsable de alentar contratos y que se cumplan las leyes; en tercer término, respaldar los riesgos de todas las clases, absorbiendo los riesgos extraordinarios; en cuarto lugar, gestionar la macroeconomía con eficiencia, evitando desajustes profundos. y en quinto lugar, implementar una política industrial que gestione correctamente el comercio, regule la inversión extranjera, arbitre las subvenciones, las externalidades y la competencia en el objetivo de posicionar y valorizar las actividades económicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 29 de agosto de 2008.