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CARTAS AL DIRECTOR

Tragedia en Barajas

Rajoy dice que no pagará al Gobierno con la misma moneda del Yak-42. ¿Cuál es la moneda del Yak-42? Estaría bien que don Mariano se explicara mejor. Lo único que cabe deducir de lo que ha dicho hasta ahora es que él ve un claro parentesco entre el caso del avión siniestrado de Spanair y el funesto caso del Yak-42, y que, con todo y con eso, no piensa acosar al Gobierno como hiciera en tiempos el jefe de la oposición de entonces, José Luis Rodríguez Zapatero.

Lo primero que hay que decir es que don Mariano quiere sacar un crédito político de un asunto que pertenece al ámbito de responsabilidades de una empresa privada, por lo que no tiene donde rascar. Y lo quiere hacer intentando ponerse en el papel del bueno de la película. El razonamiento de Rajoy es el siguiente: lo del MD-82 ha sido un escándalo semejante a lo del Yak-42, pero, como soy un gran hombre de Estado, no voy a utilizarlo políticamente contra el Gobierno y no exigiré responsabilidades como hizo Rodríguez Zapatero cuando yo era ministro.

Si don Mariano creyera de verdad que el asunto del MD-82 es semejante al del Yak-42, su obligación debería ser actuar como en su día hizo el jefe de la oposición con el Gobierno de José María Aznar. Si no lo hiciera, cometería una irresponsabilidad intolerable. Pero es que no hay caso.

El Yak-42 pertenecía al Ejército español, cuyo primer responsable civil era el ministro de Defensa Federico Trillo y, en última instancia, el presidente Aznar. En el caso de que hubiera algún tipo de actuación condenable relacionada con el MD-82 siniestrado, a la única entidad a la que se le puede pedir cuentas es a la empresa Spanair. La compra y puesta en servicio del nefasto Yak-42 era responsabilidad exclusiva del Gobierno de Aznar y la validación del vuelo malogrado del MD-82, responsabilidad exclusiva de Spanair. Por otro lado, la identificación de los cuerpos de las víctimas del Yak-42 fue la más indigna e irritante chapuza que Gobierno alguno haya podido auspiciar en nuestra historia reciente. La identificación de las víctimas del MD-82, por el contrario, se está llevando con absoluta diligencia y rigor. Con la diligencia y el rigor que echamos en falta en el caso del Yak-42.- Mario L. Sellés. Madrid.

Han pasado ya unos días desde el trágico accidente que nos ha sacudido a todos con violencia, pero ese tiempo no ha calmado ni un ápice el desconsuelo y la tristeza que sentimos todos los que formamos la gran familia de Spanair. Soy un piloto de Spanair, uno más. Cada tripulación de Spanair cuando se sube a un avión tiene un objetivo, uno sólo, y es la seguridad. El resto es secundario. Sacrificamos comodidad, servicio, rapidez por seguridad. Cada vez que nos subimos a un avión lo hacemos comprobando todo minuciosamente y nunca despegamos si no estamos convencidos de la seguridad del vuelo. Las tripulaciones tanto técnicas como auxiliares nos entrenamos, estudiamos y practicamos exclusivamente en aras de la seguridad y recibimos instrucción en esa nuestra única meta y sabemos que lo hacemos bien.

El gran valor de Spanair y lo que le hace ser tan grande es su capital humano. Desde el día que ocurrió el accidente todos hemos llorado y nos hemos hundido, pero desde el primer minuto y sabiendo que había pasajeros que esperaban llegar a su destino, hemos sacado fuerzas de donde no había y mostrando nuestra mejor sonrisa continuamos trabajando. Dios sabe lo difícil que es para todos y, sin embargo, nos hemos apoyado unos a otros y procuramos crear más que nunca un ambiente positivo. Todos nos subimos al avión cada día dispuestos a hacer nuestro trabajo lo mejor que sabemos. Somos profesionales y somos buenos. Si hay algo de lo que estoy orgulloso es de pertenecer a Spanair, de todos y cada uno de mis compañeros y compañeras (los que están y los que se han ido), de cómo reaccionan ante las dificultades, de cómo somos como tripulación y de cómo hacemos nuestro trabajo. -José María Baldasano Rivas. Piloto de Spanair

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de agosto de 2008