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Catástrofe aérea en Madrid | La investigación

Fomento afirma que hay casi 300 inspectores

El Ministerio de Fomento anunció ayer que el pasado año triplicó el número de inspecciones realizadas si se las compara con las hechas en 2003. Fomentó explicó que Aviación Civil realizó 9.710 en 2007, frente a las 3.511 efectuadas en 2003. Todo ello sin contabilizar las más de 1.500 inspecciones realizadas en 2007 a aeronaves extranjeras. Según Fomento, este incremento ha sido paralelo al acometido en plantilla y en profesionales dedicados a inspecciones. Señala Fomento que más de 270 profesionales se dedican a este asunto.

Mientras, las estadísticas varían y no siempre son homogéneas, pero insisten en atribuir a las tripulaciones las causas de la mayoría de los accidentes aéreos. "En la medida en que las investigaciones de accidentes consideren el error humano como causa y no como síntoma", escribió el comandante Daniel Mauriño, uno de los mayores expertos en investigación de accidentes en 1997, la investigación se hará "con fines funerarios: poner detrás las pérdidas, reafirmar la confianza y fe en el sistema, reanudar las actividades normales y satisfacer fines políticos".

En otras palabras, echar la culpa de un accidente cualquiera al piloto no debería tranquilizar a nadie porque su eventual error es un síntoma de que algo ha fallado en el sistema. "Sólo podemos mejorar la actuación humana hasta cierto punto; de ahí en adelante deberíamos mejorar el entorno de trabajo. Si los errores de los pilotos son la primera causa de los accidentes, bastaría con no dejarles tomar decisiones para mejorar la seguridad", ironiza un experto español. Un enfoque activo de la seguridad debe abandonar la "fantasía" del piloto perfecto para "conducir a mejorar la fiabilidad del sistema".

Y esto es así en parte porque aunque haya estadísticas como la de Boeing (ver gráfico) que atribuyen casi la mitad de los accidentes a causas relacionadas con la tripulación, rara vez se da una sola causa. La media es de más de cuatro factores por accidente,

Este enfoque ya admitido por la mayoría de los especialistas nació con el análisis de un vuelo 1363 de Air Ontario, en Dryden (Canadá) en marzo de 1989. Fue la primera vez que el encargado de investigar un accidente aéreo no se conformó con señalar al que tomó una decisión errónea.

El juez Virgil Moshansky concluyó que, en efecto, los pilotos, ambos muy experimentados, no deshelaron las alas del aparato. Pero quiso saber por qué. Y durante 20 meses diseccionó el sistema aeronáutico canadiense, hallando diversas disfunciones del sistema que "no ayudó" al comandante Morwood a tomar la decisión correcta. En su informe final, (publicado en marzo de 1992) la comisión no presentó una "causa probable" del accidente pero a cambio, incluyó 191 recomendaciones sobre el sistema.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de agosto de 2008