Los jueces evocan el fascismo ante la reforma judicial de Berlusconi

El proyecto de Il Cavaliere somete a los fiscales al poder del Ejecutivo

La reforma del sistema judicial que prepara el Gobierno de Silvio Berlusconi está provocando duras reacciones en el seno de la magistratura italiana incluso antes de que su contenido haya sido definitivamente formulado. Comentando los rasgos generales de la reforma, presentados por Berlusconi en una entrevista, el secretario de la Asociación Nacional de la Magistratura, Giuseppe Cascina, alertó ante el riesgo de sumisión de la justicia a la política, evocando el recuerdo del fascismo.

"La independencia de la magistratura fue designada tras la dictadura fascista para evitar el uso político de la justicia", dijo Cascina, en referencia a la posible introducción de miembros políticos en el consejo de gobierno de la magistratura (CSM). Sería un paso "hacia un sistema autoritario", alertó el juez.

La reforma en la que trabaja el ministro de Justicia, Angelino Alfano, es una de las prioridades políticas del Gobierno a la vuelta de las vacaciones, tras unos primeros meses de actividad centrados en políticas de inmigración y seguridad muy polémicas. Los ejes centrales del proyecto serían la propia modificación de composición y competencias del CSM -que decide en materia de promociones y traslados, entre otros asuntos-; la separación de las carreras profesionales de jueces y fiscales; y la introducción de "criterios de mérito" en la evaluación del trabajo de los jueces. Berlusconi no especificó cuáles serían esos criterios.

Estas medidas son interpretadas como un ataque a la independencia del poder judicial por buena parte de la magistratura y también por la oposición.

Otras reformas contempladas irían dirigidas a agilizar un sistema procesual al borde del colapso y con retrasos muy dilatados, significativamente más lento que los de los principales países europeos.

Desde el principio, los jueces criticaron duramente los fundamentos de la reforma. En su grito de alarma, Cascina añadió que "la Corte Europea podría tener algunas reservas" respecto a la reforma tal y como está siendo planteada.

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La batalla entre Berlusconi y los jueces ("ideologizados y con manías de protagonismo") es una constante desde que Il Cavaliere entró en política. El punto de fricción más reciente ha sido la aprobación de una ley que supuso el congelamiento de los procedimientos en los que estaba implicado Berlusconi, al garantizar la normativa una inmunidad temporal a los cuatro más altos cargos del Estado.Berlusconi celebró su aprobación diciendo: "Por fin no tendré que pasar los sábados con los abogados preparando las audiencias de los juicios y podré utilizarlos en trabajar para el país".

Ahora, asegura que no quiere hacer una reforma "en contra de los magistrados", sino "valorar los que son serios y que hacen su trabajo en modo concienzudo y con espíritu de sacrificio", dijo.

En un guiño populista muy polémico, Berlusconi dijo inspirarse en el difunto juez Giovanni Falcone, asesinado por la mafia, en la formulación de su reforma. Estas palabras causaron escalofríos a varios familiares y amigos del célebre juez, considerado un héroe de la lucha contra la criminalidad organizada.

"Hay que ser cuidadoso a la hora de citar ideas de quienes ya no están y no pueden replicar", comentó en una entrevista al Corriere Della Sera, Maria Falcone, hermana del juez. "Que Berlusconi deje de hablar de Falcone", pidió el ex juez del caso Manos Limpias, y actual líder del partido Italia de los Valores, Antonio Di Pietro. "Es como el diablo que habla de agua bendita: Falcone ha combatido la mafia, Berlusconi en muchas ocasiones ha coqueteado con mafiosos", dijo.

Giuseppe Ayala, ex compañero de Falcone en Palermo y ex senador progresista, indicó que el juez fallecido había señalado efectivamente en la estructura del CSM y en la división entre jueces y fiscales dos elementos a reformar, "aunque nunca precisó cómo, al ser eso una tarea exclusiva del Parlamento".

Berlusconi cruza las manos simulando ser esposado durante un discurso sobre justicia el pasado mes de junio.
Berlusconi cruza las manos simulando ser esposado durante un discurso sobre justicia el pasado mes de junio.EFE

Las ideas más polémicas

- La inclusión de políticos en el órgano de gobierno de la magistratura, que es competente en materia de promociones y traslados de jueces, entre otros asuntos.

- La separación absoluta de jueces y fiscales, hasta ahora agrupados en una misma categoría. Los magistrados temen que la fiscalía despiezada pueda ser reconducida en la órbita del Ministerio de Justicia.

- La introducción de criterios de mérito, todavía indefinidos, para evaluar a los magistrados.

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