Concluye la reparación de las grietas del Benacantil

El desmontaje de los andamios acabará para la Volvo

Alicante podrá mostrar de nuevo su perfil más característico en perfecto estado. La llamada Cara del Moro, la fachada del monte Benacantil a las faldas del castillo de Santa Bárbara, estará completamente restaurada para recibir a la Volvo Ocean Race, la vuelta al mundo en vela que partirá desde Alicante en septiembre.

Así lo afirmó ayer el concejal de Cultura, Miguel Valor, quien detalló que los plazos de las obras de restauración de las grietas localizadas en esa parte del monte estarán terminadas por completo el próximo mes.

Se harán revisiones periódicas para garantizar el buen estado de la roca

Las obras de restauración de esta zona rocosa, que han tenido un coste de 1,6 millones de euros, comenzaron a finales de mayo, tras detectarse en agosto del pasado año una serie de grandes hendiduras, sobre todo localizadas en la ceja y la nariz de la Cara del Moro. Estaba previsto que el pasado mes de abril, Geocisa, la empresa adjudicataria de las obras, comenzará con la restauración. Sin embargo, el inicio de la actividad se prolongó por el montaje de un gran andamio, que duró más de dos meses, aunque en un principio estaba previsto en uno, que facilitara el trabajo a los especialistas y garantizara su seguridad. Tal y como apuntó el arquitecto municipal, Jaume Giner, el andamio que se ha utilizado es de 32 plantas de altura con una plataforma de trabajo de 102 metros de superficie.

El arquitecto que ha dirigido las obras, Marius Bevià, señaló que aunque la zona rocosa haya quedado "perfecta", se harán revisiones periódicas para garantizar que continúe en buen estado. "La Cara del Moro es una roca viva", dijo Bevià, "por lo que lleva un proceso de deterioro inevitable". De momento, tal y como estimaron los dos arquitectos, las obras de rehabilitación garantizan el estado de esta formación geológica para los próximos 30 ó 40 años. El responsable del proyecto afirmó que se han realizado "actuaciones de cosido a varias escalas": por un lado, "en las fallas tectónicas de grandes dimensiones que deterioraban todo", y, por otro, "en pequeñas fisuraciones para evitar el peligro de desprendimientos", apostilló. Tal y como defendieron Giner y Bevià, los "objetivos se han cumplido: evitar los desprendimientos y el mal estado de la ceja y la nariz". Los dos arquitectos afirmaron que se han puesto todos los medios necesarios para garantizar que el desgaste de la zona rocosa sea mínimo.

El seis de agosto se empezó a desmontar el gran andamiaje que se ha utilizado durante los casi cuatro meses que han durado las obras. Ahora, según el concejal de Cultura, Miguel Valor, quedan "trabajos menores" que se realizarán paralelamente al desmontaje de toda la infraestructura, cuyo fin está previsto en los primeros días de septiembre. El redactor del proyecto, Marius Bevià, aseguró que, a finales del próximo mes, y coincidiendo con la Volvo, "todo el trabajo de campo estará acabado y en condiciones de recepción".

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