El arte se esconde tras la mirilla

Peregrinatio 2008 llena de visiones femeninas las ermitas de Sagunto

En el siglo XVIII una barca salió de Sagunto al rescate un bulto misterioso que flotaba en el mar. Nadie conseguía acercarse a él, varias barcas lo habían intentado, pero el bulto se alejaba insistentemente de ellas para continuar flotando tranquilo, en la bahía de Sagunto.

La exposición refuerza el atractivo cultural de Sagunto
Las obras nacen en Sagunto y mueren con el final de la estación estival

Por fin un cura, que iba en el último bote, consiguió llegar hasta él y atraparlo. Cuando lo subieron al bote, el sacerdote y la tripulación descubrieron que se trataba de una imagen de la virgen tallada en mármol que, milagrosamente, no se había hundido. La imagen se llevó al pueblo y en su honor se construyó una ermita blanca. Tres siglos después, la valenciana Carmen Calvo recrea la escena, a través de la mirilla, de las puertas de madera de la ermita del Buen Suceso.

La obra de Carmen Calvo, es una de las siete repartidas entre las ermitas de Sagunto dentro del proyecto Peregrinatio 2008 Madre Tierra, que en su tercera edición, mantiene su apuesta por convertir la ciudad en un centro de cultura, y sus ermitas en espacios de creación. La iniciativa nació hace tres años, cuando la Generalitat y el Ayuntamiento de Sagunto decidieron poner cebos en el barrio antiguo para que el visitante descubra rincones y plazas normalmente ignoradas.

Esta nueva edición de Peregrinatio 2008 es una oda a la mujer donde las ocho artistas participantes, proponen otra forma de acercarse al entramado urbano. Sus creaciones, escondidas tras las mirillas de ocho ermitas, ofrecen al visitante una oportunidad para reflexionar, ensalzando la feminidad dentro de un espacio restringido para la mujer: el religioso.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Las obras nacen en Sagunto y mueren con el final de la estación estival. Sus creadoras son la asturiana Maite Centrol que exhibe la cabellera de María Magdalena en la ermita del mismo nombre con Yo soy la intrusa. Mar Garcia Renedo que con su obra Vita Brevis refleja el abandono simbólico de la mujer como sujeto soslayable dentro de la barroca ermita de la Sang. En la ermita de los Dolores, Soledad Sevilla representa a la mujer a través del ciclo lunar. En la ermita de San Miguel, Natika Honrubia habla de un refugio libre de pecado. En la ascensión al Calvario, Maribel Doménech exhibe el sufrimiento de la mujer maltratada en la única pieza al aire libre de Peregrinatio 2008. En la de San Roque, Lorena Amorós presenta la instalación Passió y en la de San Cristóbal, situada fuera del casco urbano, se puede ver Río de Súplicas de Amparo Almela.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS