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Editorial:

El 'caso Neira'

La brutal paliza que recibió el pasado día 2 de agosto el profesor universitario Jesús Neira en un hotel de Majadahonda (Madrid) a manos de un hombre cuando le recriminó públicamente por agredir a la novia de éste merece una reflexión, aparte evidentemente de la máxima repulsa por la acción. Neira, docente de una universidad privada madrileña, se debate entre la vida y la muerte debido a un derrame cerebral y un edema pulmonar que los médicos sólo descubrieron cuatro días después del suceso.

El caso ha sido un cúmulo de desgracias para la víctima y su familia, que tuvieron que afrontar, primero, la sorprendente decisión de un juzgado de violencia de género, que no estimó el hecho suficientemente grave. Afortunadamente, el juez instructor de Majadahonda corrigió el dictamen y ordenó el encarcelamiento sin fianza del agresor por tentativa de homicidio. El presunto culpable, que tiene problemas de drogadicción, ha reconocido haberle golpeado con puñetazos y patadas en la cabeza, pero sostiene que no fue consciente por estar bajo los efectos de la droga y el alcohol. Las imágenes grabadas por una de las cámaras de vigilancia del hotel no dejan lugar a dudas sobre la saña con la que se empleó, y el estado de supuesta enajenación no debería ser un atenuante. Lo más triste es que la pareja del agresor llegó a insinuar que nada le habría pasado a Neira si no se hubiera entrometido. Además, no quiso presentar denuncia contra su novio. Una prueba más de la confusión que padecen muchas mujeres que sufren la violencia.

Pero el drama de Neira se agudizó por la supuesta negligencia médica de la que fue víctima el día del incidente. Visitó cuatro centros sanitarios (en ninguno de ellos se le hizo un escáner) antes de ingresar en coma el pasado día 6 en la madrileña clínica Puerta de Hierro. Es imperativo que el Gobierno regional investigue si hubo descuido y que se depuren responsabilidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de agosto de 2008