Reportaje:Días de diversión

Vendo 'boli' por mil euros

La inesperada ausencia de José Tomás frustra la reventa para la corrida de mañana y deja múltiples 'damnificados'

Dentro de la parafernalia taurina, es usual que se retrase el parte facultativo por el que un matador comunica su imposibilidad para actuar en una plaza, ya que, de esta forma, se consigue crear ambiente y alimentar la esperanza de que, saltándose la recuperación, tome la decisión de reaparecer. En el caso de la comparecencia de José Tomás en Illumbe, prevista para mañana, la cuestión no se limita a la sustitución, sino que se sabe que cualquier alternativa defraudará. En la orilla de los beneficiados por la ausencia del torero se hallan los reventas que días atrás, a través de Internet o por medios más convencionales, ofrecían fotos del torero, bolígrafos o camisetas a mil euros o más regalando una entrada para la corrida. Jurídicamente, se trata de una compraventa perfeccionada: se entrega la camiseta o las fotos por un precio, que no debe verse afectado por las incidencias del espectáculo cuyas entradas se regalaban.

En el lado de los perjudicados está la propia proyección de San Sebastián

Píngües beneficios debe allegar también la empresa gestora del coso, que anticipó el tirón taquillero del madrileño en forma de aumento del número de abonos para presenciar toda la feria.

Ya que, salvando el porcentaje que legalmente debe ser vendido el día de la corrida, todo el papel ya estaba liquidado, la diferencia entre el caché de Tomás, que podía rondar los 200.000 euros, y el que cobrará, en su caso, cualquier sustituto, el ahorro de costes redundará casi íntegramente en el bolsillo del empresario.

Eso sí, los hermanos Chopera se enfrentan a un problema a la hora de diseñar la sustitución. El 14 de agosto es día de celebración taurina por excelencia, lo que implica que alguno de los potenciales sustitutos (El Juli, Perera o José María Manzanares, sin ir más lejos) se encuentran programados en otras plazas, con lo que sólo restan las opciones de Talavante o Enrique Ponce. El valenciano es la opción más factible.

En el bando de los perjudicados se anota también la propia imagen de la capital guipuzcoana, que iba a erigirse en epicentro del mundo taurino, disfrutando del despliegue mediático que acompaña al mesías allá donde actúa, y que se va a quedar sin esa inyección publicitaria. En este grupo también se alinea la hostelería de la ciudad, que no recibirá, o al menos no en el mismo número, a la pléyade de seguidores que acompañan a Tomás.

Y, claro, el aficionado de a pie, que después de haber empeñado en tiempos de crisis parte de sus ahorros en comprar una camiseta o unas fotos y financiar la correspondiente excursión taurina, que tenia como único fin contemplar al ídolo del que tanto le habían hablado, se ve obligado a optar entre obtener la devolución del precio de venta de las entradas, no de la camiseta, con el consiguiente quebranto, o, por el contrario, seguir asumiendo el coste de una excursión que se ha quedado sin atractivo taurino.

No por minoritario debe de omitirse un perfil habitual del mundo taurino: el conseguidor de entradas taurinas quien, hasta que se conoció la cogida de Tomás, veía su teléfono rebosante de peticiones de billetaje para "amigos" a los que, desde el domingo, se ha tragado la tierra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 12 de agosto de 2008.

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