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Las medusas atacan a más de 100 bañistas cada día

Las medusas están ahí cada verano. Forman parte del paisaje playero lo mismo que las sombrillas, los manguitos para el niño o el hombre del carrito de los helados.

Pero esta temporada se la están tomando con calma. La Cruz

Roja atendió en julio a 3.098 personas víctimas de la picadura de este molesto organismo marino. O sea que más de 100 bañistas han de pasar a diario por la enfermería.

La actividad se ha reducido a menos de la mitad en relación

con el año pasado.

La presencia de medusas obligó ayer a izar la bandera amarilla en tres playas de Girona: dos de Llançà y una de Castell-Platjad'Aro. En el resto, el baño fue permitido con absoluta normalidad. La Agencia Catalana del Agua (ACA) detectó, no obstante, concentraciones de invertebrados en la costa del Garraf; en especial, en Sitges. Una señal inequívoca de que, tras pasar unos días frente a las costas de Girona, las medusas se ven ahora empujadas por las corrientes marinas hasta Tarragona.

"Está siendo un año tranquilo y, sobre todo, muy variable: el volumen de medusas y las zonas donde actúan cambian mucho", explica Verónica Fuentes, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar. Los expertos no tienen

claro aún si el calentamiento global y la excesiva pesca en el Mediterráneo —que elimina a posibles depredadores de medusas y merma a los competidores— han hecho crecer los bancos en alta mar, su hábitat natural. Los técnicos de Medio Ambiente de la Generalitat sí han constatado que a finales de julio llegaron a las costas "numerosos ejemplares" de la especie Pelagia noctiluca, que pica con mucha facilidad. Para los próximos días está previsto un aumento de las temperaturas en toda Cataluña —llega una masa de aire cálido procedente de África— que podría incrementar la presencia de medusas en la costa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de agosto de 2008