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Balza rechaza la posibilidad de abrir una vía de acuerdo político con ETA

Interior reforzará la presencia policial en Getxo para hacer frente a la banda

El consejero de Interior, Javier Balza, cerró ayer el paso a cualquier "vía política" para ETA. Reconoció que el Gobierno vasco habla de un final dialogado del terrorismo en sus planteamientos y en la consulta convocada del lehendakari Ibarretxe, pero a continuación explicó que el elemento previo tiene que ser un final irrevocable de la actividad terrorista de la banda.

"El final dialogado es dialogado, pero es final. Y por desgracia ahora estamos hablando de una actuación ofensiva de ETA, que merece una misma ofensiva en el mismo sentido de los partidos democráticos y las instituciones", resumió el peneuvista.

El consejero, que se reunió con el alcalde de Getxo, Imanol Landa, para tratar la seguridad del municipio, objetivo primordial de la banda terrorista, quiso dejar ayer claro que los terroristas no van a cambiar ni las posiciones de los partidos ni la estructura política con sus actuaciones, sino más bien al contrario. Ambos quisieron reforzar la presencia institucional ante los planes de la banda. "La organización terrorista [tiene que saber que] tiene enfrente a un conjunto institucional coordinado", señaló Landa ante decenas de periodistas. "En Getxo rechazamos y repudiamos la violencia de ETA, cuyo zarpazo seguimos sufriendo como consecuencia de la obsesión enfermiza de la banda con nuestro municipio", añadió el primer edil.

La policía local y la Ertzaintza mantendrán abierta una vía de diálogo para mejorar la coordinación entre ambos cuerpos. Balza también anunció que se reforzará la seguridad de los puntos de riesgo de la ciudad, recurriendo a pivotes para impedir el paso de vehículos y evitando colocar papeleras que podrían camuflar una bomba en estas zonas sensibles. El consejero recordó que, en lo que va de año, se han realizado 6.000 horas suplementarias en este municipio y que se van a seguir aumentando. Dijo que nada se improvisa y prefirió no dar datos sobre el nuevo despliegue policial, para no facilitar información "al enemigo".

ESTEBAN GOTI (Miembro de Gesto): "Hay un deseo de vivir en paz"

Esteban Goti es de Gesto por la Paz, pero antes es de Getxo. Su familia viene del Puerto Viejo y su abuela hacia recados para el Ayuntamiento. Se considera de origen humilde y asegura que en Getxo hay gente de todo tipo de extracción social y de sentimiento nacionalista y no nacionalista. "Getxo es un pueblo tranquilo donde se vive muy bien. Todo el pueblo entra en alarma cuando hay un aviso de bomba. Lo vemos todo como una agresión", señala con cierta indignación Goti que no termina de entender que hay en la mente de los que quieren alterar la tranquilidad del pueblo. Goti es historiador y ayer estaba tomado un vino antes de comer con su novia, en el bar Derby. Es profesor, está de vacaciones y asegura una y otra vez que "hay un deseo asombroso de salir a la calle y vivir en paz". Goti se llega a cuestionar incluso que los simpatizantes de la autodenominada izquierda abertzale en Getxo quieran vivir en tensión. Reconoce que últimamente hay más policía.

MARTA Y NORMA (Heladeras): "Las bombas ya son lo normal"

Marta ya vivió el estruendo de una bomba, el polvo y el desconcierto que siguen a un atentado. Esta empleada de la heladería Aberasturi, en Getxo, despachaba cornetes de vainilla cuando ETA hizo explotar un Ford Fiesta cargado con más de treinta kilos de explosivo en abril de 2002.

"Era desconcertante, el humo negro, el miedo, no sabía cómo reaccionar", recuerda. Cuenta que tanta exposición a la violencia termina formando un callo: "Es triste decirlo y no debería de ser así, pero los atentados ya son parte de nuestra normalidad". Afirma que no son pocos en Getxo los que tienen una historia que contar asociada a la violencia terrorista.

Reconoce sentir satisfacción cuando detienen a algún miembro de la banda. "Ahí es donde deben de estar, en la cárcel", sentencia. "Es surrealista que haya terrorismo aquí", añade su compañera de trabajo, Norma, 25 años y ecuatoriana. "Cuando llegué a España no sabía ni que ETA existía".

'TXOMIN' (Hostelero argentino): "Falta madurez política"

Txomin no se llama Txomin, pero asegura que el nombre que ha elegido para salir en el periódico le pega. Es argentino y lleva siete años en Euskadi. Le han tirado huevos en el batzoki de Matiko y lleva cuatro meses en Getxo. No quiere dar su nombre ni se deja hacer fotos porque hay "acojono". Hace unos días le hicieron una pintada en la fachada del café en Getxo: "Argentino confidente". Dice que fue un borracho al que echó de su garito. No lo sabe y la policía la borró rápido. Está acostumbrado a Euskadi y asegura que "falta madurez política" y que las reclamaciones de los violentos no son sino "chiquilinadas". "En mi tierra te matan por un par de zapatillas. Eso es heavy y no que te pinten la pared", señala tras decir que pese a todo en el País Vasco se vive mejor. Txomin asegura que en Argentina pese a las dictaduras se habla de politica en las calles y en Euskadi no. "Pasas de tener movidas. Al final todos entran en el mismo acojono. Un poco eso...".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de julio de 2008

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