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cocina para impostores | el tiovivo

Perrito caliente de marca

¿Quién dijo que un perrito caliente no puede ser elegante? Falsarius Chef está dispuesto a demostraros la inexactitud de dicho aserto. Todo es cuestión de envolver el producto, las salchichas en este caso, con la adecuada aureola de lujo y sofisticación.

Sin ir más lejos, Dios fue el primer genio de este tipo de marketing. Después de crear al Hombre (con un poco de arcilla cutre y minimalista, en plan diseño moderno y fashion), vio que estaba solo y que aquello no funcionaba. Tenía un problema. Cualquier otro en su lugar hubiera hecho como en los coches el Hombre SXL, el Hombre Cabrio o algún nuevo modelo en ese plan. Pero él no. Él fue e hizo un nuevo modelo totalmente distinto y le llamó Mujer. ¿Para qué? Está claro: para captar al público femenino. Más o menos eso es lo que vamos a hacer con nuestro humilde paquete de salchichas de Frankfurt, envolverlas con una nueva carrocería de lujo, poderío y distinción. En lugar de deconstruirlas, desalchicharlas, por así decirlo, y llevarlas a una nueva dimensión. Y, claro, nada de decir que lo que servimos es un perrito caliente, como si fuera un chucho salido. No. Un impostor que se precie dirá que su hot dog es, si acaso, un dálmata con satiriasis. Un auténtico hot Dior. Y si es un impostor un poco chorras, lo dirá con acento francés, como en los anuncios de perfume. Poniendo boquita de culo.

- Ingredientes. Un paquete de salchichas (mejor, un poco grandecitas y vistosas para que nos luzca más el plato), un rollo de masa de hojaldre (sección de refrigerados, junto a las masas de pizza y demás), ketchup y mostaza.

- Preparación. No puede ser más sencilla. En la bandeja del horno, extendemos la masa de hojaldre sobre el papel que viene en el envase, que es especial para el horno. Cogemos una salchicha, la ponemos encima y cortamos con un cuchillo la cantidad suficiente de masa para envolverla. La operación envoltura debe ser un tanto cuidadosa. Es importante que no haya exceso de hojaldre, sino el justo para envolver la salchicha como si fuera una funda. También hay que sellar bien los bordes para que luego el perrito nos quede compacto. Repetimos la operación con todas las salchichas, retiramos la masa sobrante, las dejamos dispuestas sobre el papel y las introducimos en el horno precalentado a 200 grados. Cuando el hojaldre esté bien dorado, estarán listas. Se parten por la mitad y se sirven adornadas con ketchup y mostaza. Qué elegancia, oiga.

http://cocinaparaimpostores.blogspot.com

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de julio de 2008