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Cúpula militar a la medida de Chacón

La ministra de Defensa se resistió a las influencias de los ejércitos y la Casa Real

Para bien o para mal, la cúpula militar que ayer nombró el Consejo de Ministros es la de Carme Chacón. En los 18 días que transcurrieron desde que la ministra de Defensa anunció el relevo de la Junta de Jefes de Estado Mayor hasta que se consumó ayer, ésta recibió todo tipo de opiniones, consejos e incluso presiones.

El Gobierno prefirió que el jefe del Cuarto Militar del Rey siga en su destino

El Ejército de Tierra apostó por la continuidad de su hasta ahora jefe, Carlos Villar, con el argumento de que llevaba poco más de dos años en el cargo. La Fuerza Aérea defendía el ascenso de su anterior máximo responsable, Fracisco José García de la Vega, al cargo de Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad). Y la Casa del Rey veía con simpatía la candidatura del general Victoria de Ayala, jefe de su Cuarto Militar. Además, más de un ex ministro de Defensa era favorable a romper la tradición según la cual los tres ejércitos se turnan al frente de la cúpula militar. Una opinión que compartían mandos militares, aunque ninguno del Ejército del Aire, al que le tocaba el turno.

A Chacón le pareció bien la idea de romper la tradición rotatoria, pero prefirió dejar esa tarea a su sucesor. Agradeció los servicios prestados a la cúpula saliente y despidió a todos sus miembros. Y preferirió que Victoria, que sólo lleva dos años en la Casa Real, siga allí hasta completar los cuatro previstos.

Con sólo tres meses en el puesto, Chacón buscó al nuevo Jemad donde lo tenía más a mano: en su propio ministerio.

El general Julio Rodríguez, un gallego discreto y concienzudo, con fama de buen gestor, se ganó su confianza y la de otro gallego, el secretario de Estado Constantino Méndez. En una etapa de dificultades presupuestarias como la que se avecina, nadie conoce tan bien los programas en los que están embarcados los tres ejércitos, cuáles son realmente prioritarios y cuáles menos. Su único handicap, que Chacón consideró menor, es que su curriculum no responde al que se espera de un Jemad: no ha estado en ninguna de las misiones internacionales en las que han participado las Fuerzas Armadas en los últimos 20 años.

Los otros nombramientos parecían más fáciles. Coll era el candidato indiscutido para el Ejército de Tierra y seguramente hubiera sido Jemad de romperse el turno. Rebollo, número dos de la Armada, es el único almirante en activo que empezó de marinero. Sobre los motivos de la elección de Jiménez Ruiz se hacían ayer muchas cábalas.

FULGENCIO COLL. Un general a prueba de emergencias

Fulgencio Coll (Palma de Mallorca) recibió ayer muchas felicitaciones, pero la mayoría se debían a su 60 cumpleaños. Y gran parte procedían de antiguos subordinados suyos. "En Mozambique prestó el móvil que había comprado para que todos los soldados hablaran con sus familias. La factura fue de infarto", recuerda uno de ellos. En 2003, Aznar le encomendó el mando de las tropas en Irak, la misión más delicada de las Fuerzas Armadas españolas. En 2005, Rodríguez Zapatero le encargó la puesta en marcha de la Unidad Militar de Emergencias (UME), acogida inicialmente con recelo por los ejércitos. De ambos retos consiguió salir reforzado.

MANUEL REBOLLO. Un marinero en el almirantazgo

El Consejo de Ministros concedió ayer dos ascensos al vicealmirante Manuel Rebollo García: primero a almirante y luego a almirante general. No toda su carrera ha sido, sin embargo, tan meteórica. Rebollo es el único almirante español en activo que empezó su carrera como marinero. Eso explica que sea el más moderno y, a la vez, el mayor (nació en Orihuela hace 63 años) de los miembros de la nueva cúpula militar. Tras mandar un patrullero, un barco de transporte, una fragata y el buque escuela Juan Sebastián Elcano fue nombrado, en 2006, segundo jefe del Estado Mayor de la Armada y mano derecha de su antecesor, Sebastián Zaragoza.

JULIO RODRÍGUEZ. El dueño de la lista de la compra

Fue el secretario de Estado de Bono, Paco Pardo, quien fichó a Julio Rodríguez (Ourense, 1948) para el Plan de Sistemas de Información y Telecomunicaciones, uno de los más ambiciosos programas conjuntos de las Fuerzas Armadas. Como director de Armamento y Material, se convirtió, con la sucesora de Pardo, Soledad López, en principal responsable de la política de adquisiciones, lo que le obligaba a negociar con los ejércitos. Casi toda su carrera ha estado ligada a planes y programas, como el Eurofighter, aunque comenzó como piloto de caza en Morón y Manises. Entonces, se le consideraba próximo a la Unión Militar Democrática, pero ya ejercía de gallego.

JOSÉ JIMÉNEZ RUIZ. Salvado de la reserva por el gong

José Jiménez (Madrid, 1946) es la sorpresa de la nueva cúpula militar y la prueba de que no hace falta estar destinado en Madrid para llegar al cielo. En mayo cesó como jefe del Mando Aéreo de Canarias y, para evitar su inminente pase a la reserva, Chacón le ascendió y le nombró asesor. ¿Quién se lo recomendó? Jiménez fue jefe del Grupo 45, encargado de trasladar al Rey y al presidente, y en Canarias trabajó con Interior contra la inmigración ilegal. Pero quizá su mejor carta de presentación sea su talante. Preguntado por la presencia de homosexuales en el Ejército respondió: "No tenemos nada en contra. Lo que hay que ser es profesional y honrado. Y punto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de julio de 2008

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