El ladrón sustituía la droga de la jefatura policial de Sevilla por talco o azúcar

El valor de la coca y la heroína sustraídas puede superar los 10 millones de euros

El valor de los 100 kilos de droga robados en la Jefatura Superior de Policía de Sevilla supera los 4,5 millones de euros, a razón de unos 45.000 euros por kilo. Pero su valor final en el mercado, tras la distribución y mezcla para reducir su pureza, superaría los 10 millones.

En 40 viejas celdas se alojaba un macroalijo de más de 15,7 millones

"El funcionario que la ha robado se ha hecho de oro", comentan fuentes próximas a la investigación de la unidad de Asuntos Internos, a las órdenes del director adjunto operativo de la policía, Miguel Ángel Fernández Chico. Este último ordenó una investigación a principios de junio a raíz de la denuncia que le presentó el propio jefe superior de Andalucía Occidental, Enrique Álvarez, el pasado 5 de junio.

Álvarez detectó la sustracción al ejecutar un contraanálisis para destruir una partida de cocaína previa autorización judicial. El contraanálisis reveló que aquéllo no era coca: habían metido una sustancia que simulaba su color, pero no era droga. El envoltorio tenía signos de haber sido alterado. El jefe superior ordenó un inventario, y, entonces, descubrió que durante meses habían dado el cambiazo a cerca de 100 kilos de droga, unos 50 kilos de cocaína y otros tantos de heroína, por polvos de talco y otras sustancias. La acción pudo haber sido mucho más destructiva porque en los calabozos de la Jefatura de Sevilla se acumulaban, entre otras miles de pruebas judiciales, cerca de 350 kilos de heroína y cocaína (sin contar 5.000 kilos de hachís).

Un peligroso botín, una peligrosa tentación, que a veces tarda años en destruirse por problemas burocráticos. Y bajo unas mínimas medidas de seguridad: un manojo de llaves de los calabozos en poder del jefe de la Udyco (Unidad de Delincuencia y Crimen Organizado) que cedía a cuanto subordinado suyo justificaba tener que bajar a los calabozos.

En 40 viejas celdas se alojaba un macroalijo que superaba los 15,7 millones de euros. Unos 50 agentes forman la Udyco destinada en Sevilla y en teoría siempre debía bajar un jefe junto al agente, pero esta norma fue relativizada por la rutina. Además, las guardias para controlar escuchas durante las noches y fines de semana daban un amplio abanico de posibilidades a el o los ladrones. Éstos ni siquiera tenían que burlar videocámaras. No había. Les bastó con tener la llave y un descuido. Sin embargo, el propio beneficio económico que ha tenido que desencadenarle su acción, que necesariamente ha contado con cómplices exteriores en una provincia con poderosos índices de apresamiento y distribución de droga, puede aportar claras pistas para dar con el autor o autores del robo.

Las numerosas incautaciones de droga registradas en el Golfo de Cádiz, donde muchos alijos sobrepasan la tonelada de hachís, provocan un gran problema de almacenaje que sufren tanto la policía como la Guardia Civil. Ya que de momento los juzgados no disponen de depósitos judiciales con la seguridad necesaria para albergar la droga, ambos cuerpos custodian la mercancía por orden de los jueces.

En este último caso, difícilmente un funcionario puede enmascarar tal fortuna (4,5 millones) bajo la cobertura de su sueldo. Las semanas que lleva trabajando este caso Asuntos Internos se cree que en breve darán fruto y desvelarán al funcionario o funcionarios que han puesto en tela de juicio el prestigio profesional de los agentes de esta jefatura.

Fachada de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla.
Fachada de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla.ALEJANDRO RUESGA

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 17 de julio de 2008.

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