Gordon Brown promete mano dura contra los navajeros

El primer ministro británico, Gordon Brown, defendió ayer la propuesta de la ministra del Interior, Jacky Smith, de forzar a los jóvenes navajeros a ver por sí mismos las consecuencias de sus actos. ¿Cómo? Forzándoles a visitar los servicios de urgencia de los hospitales para que puedan ver cómo luchan contra la muerte las víctimas de sus acciones.

Brown precisó que esa idea no hay que verla como la solución al problema, sino como una más entre diversas iniciativas que quiere llevar adelante su Gobierno para acabar con un drama que sólo en Londres se ha llevado ya la vida de 20 quinceañeros en lo que va de año. Pero es sobre todo un reflejo del desespero del Gobierno para atajar un problema de difícil solución, en el que no parece que haya remedios milagrosos, sino más bien el fruto de un trabajo de largo plazo.

En su habitual rueda de prensa mensual, el primer ministro anunció una especial tutela sobre las 100.000 familias más conflictivas y amenazó con desproveer de vivienda social a las que no cumplieran con sus obligaciones para controlar a sus hijos. Pero rechazó la propuesta de los conservadores de enviar a la cárcel no sólo a quienes utilicen navajas, sino a quienes las lleven encima, aunque no las usen.

Críticas de médicos

Las visitas hospitalarias como terapia de choque ya han sido criticadas por algunos sectores médicos. "Cuando traen a alguien que ha sido apuñalado o asaltado con una navaja la situación es muy emotiva. No creemos que sea una buena idea que los autores de ese tipo de crímenes estén paseándose para ver a los pacientes, que en ese momento están en una situación extraordinariamente vulnerable", opinó el vicepresidente clínico del Colegio de Medicina de Urgencias, Donald MacKechnie, en declaraciones a BBC Radio 4.

El Gobierno y la policía insisten en que las cifras de criminalidad van a la baja, pero el número de asesinatos de jóvenes, en especial en Londres, no sólo está al alza sino que se ha convertido en noticia de primera página por el carácter particularmente siniestro de algunos casos. Hace menos de dos semanas, la atención se centró en dos estudiantes franceses asesinados en casa de uno de ellos con más de 200 puñaladas. Cuando ese caso aún no había dejado de ser noticia, cuatro hombres murieron a navajazos en Londres en el espacio de 24 horas, incluido un joven de 19 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de julio de 2008.

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