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Invasión de hoteles de lujo en plena crisis

Las marcas internacionales se abren camino en Barcelona tras años de batalla

La crisis económica se estrella contra la silueta del W Barcelona, rebautizado ya como hotel vela por el trazo de Ricardo Bofill junto al mar y uno de los establecimientos de lujo más simbólicos de entre los que abrirán sus puertas en la capital catalana en un horizonte próximo.

El hotel flotante que debía estar en el Fórum en 2007 se retrasa

Los expertos creen que los 'cinco estrellas' aguantarán, pero la nueva oferta se 'seca'

Las estadísticas y sus desalentadores indicadores pillan a destiempo a la capital catalana, con planes avanzados para incrementar el 60% el número de hoteles de lujo en un par de años, en una hornada que por fin acabará de abrir y consolidar su hueco en Barcelona, por la vía del lujo, a las grandes cadenas internacionales, como Marriott (sólo indirectamente presente a través del Ritz-Carlton y del Renaissance cercano al aeropuerto), Starwood (dueña de Le Méridien de La Rambla) y Mandarin Oriental, junto al Hilton. Aunque otras, como Hyatt, Four Seasons, Rezidor (dueño de Radisson) e Intercontinental (sí está a través de Holiday Express), seguirán ausentes.

De 16 hoteles de gama más alta (algunas consultoras especializadas hablan de 19, en función de qué metan en el saco de esta categoría superior) se pasará a 26 de aquí a 2010.

Salvo el W Barcelona, que, con 473 habitaciones, se convertirá en 2009 en el tercer mayor establecimiento de alta categoría de la ciudad tras el Princesa Sofía (500 habitaciones) y tras el Hotel Arts (482), el resto de los hoteles serán de tamaño muy inferior. Así que, traducida en camas, la oferta de lujo crecerá de forma algo más moderada, el 24%. Aun así, "a finales de este año, Barcelona superará a Madrid en habitaciones de cinco estrellas", reflexiona Aurora Prat, de la consultora inmobiliaria Jones Lang Lasalle.

Y este acelerón en plena desaceleración económica se produce después de que, en la última década, la capital catalana haya duplicado el número de habitaciones de cinco estrellas, hasta situarlas en torno a las 4.000.

La paradoja no parece inquietar al tercer teniente de alcalde de Hacienda y Promoción Económica, Jordi William Carnes. "Lo raro es que las grandes marcas no estuvieran presentes, al margen del momento. Pero, en todo caso, el segmento del lujo tiene recorrido, es una gama a la que la crisis no le afecta y para Barcelona es importante porque refuerza la estrategia del turismo de calidad", afirma, tras avanzar que Mandarin Oriental, que desembarcará en el paseo de Gràcia, "doblará los precios de los cinco estrellas".

La crisis no paraliza los proyectos en curso, porque ya están en construcción. "Si creyeran que el entorno económico les afectará negativamente, no podrían echarse atrás con facilidad", apunta el responsable de la división hotelera de Jordà & Guasch, Joan Gallardo.

El único proyecto anunciado hace tiempo y del que poco más se ha sabido es el de atracar un yate hotel de lujo con 250 habitaciones bajo la plataforma fotovoltaica del Fórum. La sociedad finlandesa Sunborn Intl. se adjudicó en 2005 el proyecto, que dará en gestión a la cadena Husa, por parte de la sociedad municipal BIMSA. En aquel momento, Sunborn anunció que el barco hotel estaría en su sitio en 2007. No ha sido así. Según Carnes, se espera en 2009 y el barco se está construyendo en Malaisia.

"Cuando hay problemas en la economía, suelen crecer tanto el segmento de hoteles con cierto diseño y asequibles, los llamados de bajo coste, como los de gran lujo", corrobora Inmaculada Ranera, directora general de la firma especializada en transacciones hoteleras Christie+Co.

Prat, de Jones Lang Lasalle, y Albert Grau, uno de los directores de la consultora Magma Turismo, coinciden en señalar que en Barcelona existe desde siempre una "demanda insatisfecha" en el segmento de lujo que ahora quedará cubierta y creen que los proyectos en marcha "seguirán siendo rentables". Pero ambos alertan de que en los dos años que vienen se espera que se estabilicen o bajen la ocupación y el precio medio de las habitaciones, algo que ya ocurre ahora. "No se ve alegría, y con esta perspectiva podemos plantear una bajada de entre el 3% y el 5%, después de que el precio medio pasara de 215 a 268 euros", apunta Grau.

Son varias las razones que, según los expertos consultados, explican el margen que, pese a la crisis, parece perfilarse en la demanda. Todos los consultados coinciden en el lugar que Barcelona se ha hecho en el mapa de los cruceros. El Puerto estima que este año superará los dos millones de cruceristas, carne de hotel de lujo. En 2007, hubo 1,7 millones. Según Turismo de Barcelona, la ciudad es el noveno puerto del mundo en cruceros, donde despuntan los del Caribe, y el primero del Mediterráneo.

El hecho de que, pese a las apariencias, el turismo de negocios, particularmente robusto en mayo y octubre, represente el 51% del total de visitantes que recibe la ciudad (7,1 millones de personas, según Turismo de Barcelona), también refuerza la apuesta por la gama alta.

Pero el segmento de lujo también se explica por la búsqueda de rentabilidad de proyectos que suelen ubicarse en lugares donde el suelo está a precio de oro. Es el caso del edificio Winterthur en Francesc Macià que Marriott gestionará para Reig Capital, y el del paseo de Gràcia, donde se levantará el Mandarin Oriental, o el edificio Bagués, en La Rambla, donde Derby abrirá un establecimiento de lujo en 2009.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de julio de 2008