Reportaje:INTERNET

Colombia 2.0

CATALINA Restrepo es una pelada de La Loma, un barrio situado en una colina de Medellín famoso en Colombia por la pobreza y la violencia que lo rodean. Catalina acudió la semana pasada a la primera edición que la Campus Party celebraba en Bogotá con una doble intención: "Aprender y mostrar al mundo que mi vereda no es como lo cuentan los medios tradicionales". Catalina forma parte de ConVerGentes (http://convergentes.wordpress.com), un grupo que surgió hace un año en un minitaller de inmersión digital con la idea de que estos jóvenes, conocidos como pelados, relataran su propia visión de La Loma a través de blogs y vídeos colgados en YouTube. "Durante el taller nos percatamos de que el 90% de la información sobre nuestro barrio que aparece en Internet tenía que ver con la violencia, la miseria y la guerra; y lo queríamos cambiar".

"El 90% de información sobre nuestro barrio tiene que ver con violencia y miseria. Queríamos cambiar eso" (Catalina Restrepo, de ConVerGentes)

Mientras Catalina vuela camino de Budapest, donde asistirá a una reunión internacional de bloggers, el coordinador de ConVerGentes, Gabriel Vanegas, asiste con el resto del grupo a talleres relacionados con el periodismo ciudadano donde aprender a montar un blog multilingüe o a poner en marcha una radio digital. Vanegas ha venido para "aprender y conocer gente", pero también "para explicar nuestro proyecto, que consiste en utilizar la biblioteca como generadora de información, no sólo como un depósito; y el periodismo ciudadano es el vehículo".

Esta realidad colombiana no pudo permanecer ajena a un evento que celebra su segunda edición internacional. Tras su paso por São Paolo el pasado mes de enero, los organizadores de Campus Party eligieron Colombia "por ser un país emergente, en el que la tecnología todavía no está muy presente, pero con una red universitaria muy potente", explica Belinda Galiano, vicepresidenta de Futura E3, organizadora de la Party.

Reducir las enormes diferencias que padece el país es uno de los objetivos declarados de los organizadores de la Campus. Para ello montaron una carpa donde desarrollar distintos programas de iniciación a Internet, separada de la zona de campuseros por una mampara que representa mejor que nada el concepto brecha digital: a un lado, 1.500 personas hiperconectadas, a la última, con moddings (ordenadores tuneados) imposibles; al otro, ancianos, niños, militares y ex guerrilleros que se sentaban por primera vez delante de un ordenador.

El momento más emocionante de Campus Party Colombia lo protagonizó, precisamente, un grupo de militares que asistió a este área de Inclusión Digital. Tras una hora aprendiendo a usar el ratón, navegar por Internet y abrir una cuenta de correo electrónico, realizaron una visita al área de campuseros, quienes les recibieron entre vítores, aplausos y lágrimas: jóvenes de 20 años que lo tienen todo pero que consideran héroes a chavales de su edad que nunca han tenido nada y que han pasado su adolescencia en las montañas luchando contra narcos, paramilitares o guerrilleros.

Fuera de anécdotas emotivas, la Campus de Colombia fue lo que tiene que ser un evento de estas características: una fiesta de la informática que con el paso de los días se fue desperezando y pareciéndose más a la habitual celebración en Valencia. Con una gran diferencia, como señalaban varios miembros de la propia organización, la imagen que transmite; mientras la Campus original se relaciona casi exclusivamente con el ocio y la banda ancha, las ediciones de São Paolo y Bogotá han tenido un perfil más social, divulgativo y reivindicativo.

La capital de Colombia cerró el domingo una semana dedicada a la tecnología con la vista puesta en una nueva experiencia más grande y más larga para el 2009. A un mes vista de la apertura de la 12ª edición valenciana, la organización ya planea ampliar sus horizontes con Campus Grecia.

Un asistente a Campus Party Colombia: el arte de combinar la tecnología punta con el icónico sombrero <i>vueltiao</i>.
Un asistente a Campus Party Colombia: el arte de combinar la tecnología punta con el icónico sombrero <i>vueltiao</i>.FERNANDO CUEVAS

ESOS LOCOS CACHARROS

Presentamos los artilugios que más expectación han causado en Bogotá.

Campus Party también es innovación y artefactos imposibles. Conozcamos algunos ilustrativos ejemplos.

Rectable es, pese a su apariencia, un instrumento musical. Una alucinante mesa de mezclas desarrollada por alumnos de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona que se convirtió en la estrella de la fiesta de inauguración el pasado 23 de junio. Formalmente es sencillo: un proyector, una cámara, una cortina negra y una tapa de plástico donde el pincha coloca una serie de figuras geométricas (cubos, triángulos, dodecaedros) que interactúan entre sí y producen diferentes sonidos. Cada figura lleva impresa un código que el ordenador reconoce a través de una cámara y que le da toda la información que necesita: volumen, instrumento o sampler que lanzar, efectos que debe aplicar, etcétera.

Daniel Gallardo se unió hace un año a un proyecto que comenzó hace cinco con el objetivo de crear una interfaz que prescindiera del teclado y del ratón, "más difíciles de manejar pese a lo que parezca" que las figuras geométricas de este nuevo instrumento, cuyo prototipo ha costado entre 8.000 y 10.000 euros. Sus luces, oscilaciones y colores son pura estética, arte visual que fusiona en una persona al disc jockey y al video jockey. Quien quiera disfrutar de una sesión tan sólo debe teclear Rectable en YouTube.

Quizá un día Vincent pueda llegar a usar este nuevo instrumento. Este androide es el fruto de diez años de trabajo de Iván Estévez, un ingeniero que ha creado un humanoide capaz de coger objetos, reconocer personas o hablar.

La robótica colombiana también estuvo presente en la Campus bogotana con proyectos para localizar y chequear personas que se encuentran sepultadas tras un terremoto como Amorfo, que se desliza y mueve como un gusano, o Proteus, parecido a los robots que la NASA ha mandado a Marte "pero mejor, porque si se topa con un obstáculo es capaz de esquivarlo", explica Juan Velásquez, uno de sus creadores.

En la zona gamer, la más espectacular, se muestra cómo el ser humano es capaz de convertir lo banal en arte. El modding de Colombia ha dado muestra de estar a la altura de cualquier otro país del mundo. Una de las piezas más fotografiadas y admiradas fue el PC mini, un coche teledirigido del modelo que comercializa BMW con un ordenador completo montado en su interior. Más de 3.000 euros invertidos en el equipo más fácil de guardar del mundo: cuando uno se cansa de él, lo cierra y lo coloca allí donde menos le moleste sin tener que moverse de la silla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 04 de julio de 2008.

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