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Análisis:Cosa de dos

Gélida fiesta

Es triste, e injusto, para la gente de la televisión que el programa más desmañado haya sido la gala de los premios de su Academia. Al presentador, Carlos Sobera, le atribuyeron la ardua tarea de repartir las pinceladas de humor, pero le dieron muy mala pintura. Claro que peor eran los intentos de aligerar la rutina de la ceremonia con gags pregrabados. Sobera se esforzó sin éxito ante una gélida platea a la que, por televisión, sólo vimos levantarse para irse y no supo homenajear como merecía Rosa María Mateo y su premio a toda una trayectoria. Y de complemento, errores y poca elegancia. Sobera anunció el premio a la ficción autonómica cuando dieron el de informativos. Pepe Sancho explicó desde el escenario que había fallado un gag, por llamarlo de alguna manera, a costa de la iluminación. Cuando alguien desde el escenario hablaba de los muchos genios que había en la sala, TVE, buscando uno, dedicó el contraplano a su director, Javier Pons, cuando hasta entonces apenas habíamos visto a Imanol Arias. Y por último, para no hacernos pesados: durante la publicidad, TVE emitía su concurso telefónico La maleta del verano que, según dijo su presentador, daba premios más grandes y con más dinero que los de la Academia, como desdeñando éstos. Hubo varios premiados que no acudieron porque estaban de vacaciones. No fue precisamente imperdonable que no acudieran.

Otrosí. Ese día coincidió con el caso Escario. La locutora de TVE, el lunes, apostilló un comentario de un colega sobre los colombianos y ecuatorianos que seguían la selección española con un "por cierto, ¿has echado algo en falta en los bolsillos?". Escario envió una carta a ambas embajadas disculpándose "horrorizada" porque no quería hacer ningún comentario xenófobo sino que quiso referirse a un compañero que casi había perdido la cartera. No hay dudas de la pesadumbre de Escario, pero, como dijo el embajador colombiano, no es equitativo hacer agravios públicos y disculparse en privado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de julio de 2008