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LA CALLE / Rutas

Norte del Comabona

Las abundantes lluvias de primavera han propiciado que gran parte del territorio catalán, por no decir su totalidad, se haya pintado de un verde propio de un país de clima atlántico. El verde florece por todas partes: en los valles, en los bosques y en la montaña. Es una situación inédita si se atiende a la sequía de los últimos años. Y es precisamente la alta montaña la que expresa con todo su esplendor este maravilloso paisaje. Para comprobarlo y disfrutarlo, un ejemplo: la ascensión al Comabona, una cima de 2.547 metros, por su vertiente norte, la del Cadí, una sierra que ejerce una atracción especial en los amantes de la montaña. Una excursión completa.

La ruta hacia la cima del Comabona parte del refugio de Prat d'Aguiló o César August Torras, ubicado a unos 2.000 metros, un lugar privilegiado enfrente de la preciosa cara norte de la sierra del Cadí. A este punto de partida se llega prácticamente en coche (se camina hasta el refugio cinco minutos) por una pista forestal bastante larga pero en buenas condiciones. La subida hasta el Prat d'Aguiló ya merece el paseo: el refugio, los bucólicos ganados pastando, las paredes del Comabona y de la sierra de los Cortils. Y finalmente, la ascensión al Comabona, que, pese a su facilidad, muestra una imagen que contrasta con el resto del paseo y permite al caminante entrar en el mundo de la piedra y el corazón de la alta montaña del Cadí.

Relatemos el tramo final de la ruta. Se sale del refugio y se coge el único camino que asciende hacia la cara norte en dirección al Pas dels Gosolans. La subida en primer lugar por un tramo de bosque y después por una fuerte pendiente por la pedrera lleva al excursionista hasta la arista cimera del Cadí. Nos encontramos ya en Gosolans, a 2.400 metros de altitud, con unas vistas que asombran. Los últimos 100 metros de desnivel no tienen pérdida. Y arriba, las espléndidas postales al natural: el Pedraforca delante, Montserrat, la Tossa d'Alp, el Puigmal, el Carlit, el Puigpedrós, la Tossa Plana de Lles y un largo etcétera de cimas superiores a 2.000 metros. Incluso se otea el Aneto.

- Observaciones. Es necesario llevar calzado adecuado y vestimenta de abrigo. Hay que tener en cuenta la dificultad de orientarse si de pronto aparece la niebla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de julio de 2008