El día del triunfo: antes del partido

Agotada la camiseta de la selección

Los hinchas celebran los preliminares

La marea roja empezó a tomar cuerpo mucho antes. Ni el calor pudo con las ganas de calentar la final. "Los mayores lo vivimos el doble. Por sufridores. Es que han sido muchos años de sequía". Lo decía ayer Juan, que con su mujer, Marián, y su hijo quinceañero, Santiago, se metían en el metro de Ópera después de pasear y gritar "podemos" por el centro.

Uniformados. Santiago, con gorra y camiseta de la bandera española. Su madre, con el banderón, pulserita rojigualda y un polo ribeteado con los colores de la roja. Iban a ver el partido a casa de unos amigos.

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Pero ambiente ya había a las seis. Y antes, por la mañana, con los niños que competían construyendo castillos en la arena en el Retiro con la roja, puesta y los dueños de los perros de una exhibición, y hasta los perros. Todo eran camisetas rojas y banderas anudadas al cuello o estilo pareo. "Nos hemos quedado sin existencias", contaba Liliana, dependienta en la tienda El Gran Bazar, en la plaza Mayor. Ni una camiseta de la selección. Ya estaban todas en la calle.

Hasta la piscina llegó el delirio prepartido. En la de Lago, Laura lucía orgullosa una camiseta roja con el lema "Somos la ñ". Unos bañitos y a casa, a ver el partido, claro. Que ser de Paraguay no impide sentirse española. "Y además yo ya tengo una españolita", sonreía señalando el cochecito donde dormitaba su hija, Erika, de siete meses. En la cola, estaba Pablo, también con camiseta roja. "Yo vi a España pasar de cuartos", se leía. "Y hoy la veré ganar la final", pronosticaba el chico. Y acertó.

No eran ni las siete de la tarde y la tienda de deportes de El Corte Inglés de Preciados ya había vendido 1.500 camisetas de la selección española. La locura. "Llevo 12 años aquí y nunca había visto este ambiente", decía Emilia, una dependienta. "La gente ya no se avergüenza de comprar la camiseta española".

"Que bote la conductora", gritaba un grupo de adolescentes abanderados en el autobús que cubre el tramo de la línea 2 cerrado por obras. En el Retiro, la vidente Lola se había hecho con una banderita española para su mesa de tarot. Su vecina, quizá más futbolera, se la había pintado en la cara. En los dos mofletes.

Tres aficionados toman un refresco antes del partido en la plaza Mayor.
Tres aficionados toman un refresco antes del partido en la plaza Mayor.SAMUEL SÁNCHEZ

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 29 de junio de 2008.

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