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Reportaje:Búscame ahí... | EL VIAJERO HABITUAL

Veloces como el viento del sur

He hecho de tu dueño tu amigo. Te he escogido como mi predilecto entre todos los demás animales. Te he dado fuerzas para que, en el ataque o en la retirada, vueles sin alas". De un soplo de viento del sur, según cuenta una leyenda bereber, Dios creó el caballo. La tradición ecuestre magrebí tiene una de sus principales manifestaciones en la tbaurida, o fantasía árabe, demostración del virtuosismo guerrero representada por los barud, los caballeros de la pólvora. La fantasía de la foto tiene como escenario Douz, la puerta del desierto, al sur de Túnez, durante el Festival Internacional del Sáhara, que se celebra en diciembre. La tbaurida está presente en toda gran celebración en Marruecos y Túnez. En ella se suceden las veloces cargas de caballería, que suelen finalizar con una estruendosa descarga cerrada de los bundoquia, espingardas repletas de pólvora que se disparan al aire. Un espectáculo que aparece con frecuencia en la pintura orientalista del siglo XIX, en obras de artistas como el francés Eugène Delacroix o los españoles Mariano Fortuny, José Tapiró y Mariano Bertuchi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de junio de 2008