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Reportaje:

¡Me pido agosto!

La ley y los estatutos priman a padres, a los veteranos y a los empleados con más antigüedad en el cargo - Pero ¿acaso los 'solos' no tienen derecho a elegir? Los turnos son el eterno conflicto

"¿Agosto? Imposible". ¿Les suena? Estas palabras se repiten como un soniquete en todas las empresas y a menudo, al aproximarse el verano, se convierten en el veredicto más temido por los empleados. Porque allá donde haya trabajadores, también hay vida, deseos y cuanto más numerosa es la plantilla, más complicada es la tarea de encajar los anhelos de todo el mundo. Y porque aquello de hacer malabarismo para organizar los turnos de vacaciones se corresponde a la experiencia cotidiana de millones de españoles. Algunos se quedan satisfechos y otros muchos tendrán que resignarse o cambiar sus planes. Pero, ¿es realmente tan complicado gestionar los turnos de forma racional? ¿Qué criterios se siguen? ¿Existe una legislación al respecto? ¿Tienen más derechos los padres que los solos, los funcionarios que los médicos o periodistas?

"La organización puede generar problemas", dice una consultora

En muchas empresas los turnos se reparten ya en Semana Santa

La mitad de los convenios colectivos permite partir las vacaciones

Sanidad y atención al cliente son los sectores más afectados

Tres novedades curiosas en el panorama: la creciente puesta en práctica de la filosofía de la Ley de Conciliación, el fin del verano tradicional para muchos y una tendencia creciente a la planificación

Pero empecemos por un hecho reconocido por todos los expertos: los turnos generan tensión. "La organización de las vacaciones puede convertirse en un motivo de conflicto y generar problemas", dice la psicóloga y consultora de formación Elisa Sánchez. "Por la imposibilidad de compaginarlas con las vacaciones escolares, porque a veces los empleados se ven obligados a descansar durante el cierre de la empresa o porque, como en el caso de las aerolíneas, tienen que intensificar los turnos precisamente en temporada alta". Lo corrobora Juan Martínez de Salinas, técnico de recursos humanos. "En verano todo el mundo suele querer las mismas fechas y, en los casos en que coinciden los días entre varias personas hay que desempatar de alguna manera. De todas formas, la distribución de los turnos genera mucha tensión e incluso, donde la organización lo permite, se producen trueques entre compañeros, algo peligroso si no se regula adecuadamente", comenta. Para regularlo de forma clara, recuerda Martínez de Salinas, es fundamental establecer criterios de adjudicación. Por ejemplo, muchas empresas priman la antigüedad de los trabajadores. De todas formas, el espíritu de la Ley de Conciliación, recogido en muchos convenios colectivos, deja claro qué grupos de trabajadores han de tener prioridad a la hora de elegir sus vacaciones: antes de nada, los padres de hijos menores de 12 años o con familiares a cargo.

Veamos un ejemplo concreto y reciente, publicado el pasado 10 de junio en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCAM) y correspondiente a Telecinco. "En el supuesto de que exista coincidencia en los turnos de vacaciones, el orden de preferencia será el siguiente: los trabajadores con responsabilidades familiares, los trabajadores con mayor antigüedad en la empresa y los trabajadores con mayor antigüedad en la categoría". Además, los convenios suelen dejar claro que "una vez establecido el turno de vacaciones, el mismo no podrá variarse, sino por necesidades ineludibles del servicio o por circunstancias especiales, suficientemente justificadas, del trabajador". Es decir: si un empleado pide 15 días en agosto y aun así no consigue coincidir con su pareja o amigos, tendrá que resignarse. Por otro lado, precisamente en esto consiste la ventaja de los trabajadores casados, con familiares a cargo o con hijos, generalmente, menores de 12 años; todos ellos tienen derecho a planear el verano con antelación. Se trata de un privilegio que a menudo provoca envidias entre los compañeros. "No tengo hijos. Pero, ¿por qué no puedo conciliar? También tengo derecho a disfrutar de mi tiempo libre". Esta petición, cada vez más frecuente entre los empleados de las grandes empresas, se ve inevitablemente frustrada por las circunstancias. ¿Estamos ante una utopía o se trata de un objetivo alcanzable en el mundo laboral? "Eso sería un ideal", opina César Alonso, consultor experto en comunicación y conciliación. "De todas formas, la conciliación no se ajusta de igual forma a todos los casos. Depende del tipo de trabajo, de la organización y del sector. No existe una receta válida para todo el mundo. Precisamente por eso se trata de un asunto complicado", explica. En muchos casos, además, influye la mentalidad de los empresarios que valoran más la presencia en el lugar de trabajo que la productividad real de los empleados. Y esa tendencia se puede repercutir, según los expertos, también en la organización de turnos de vacaciones.

Pero, ¿cuándo suele empezar esta pequeña odisea previa al descanso? En la mayoría de los casos, después de las vacaciones de Semana Santa. La dirección de recursos humanos suele pedir a los empleados que vayan pensado en sus preferencias y, acto seguido, se empiezan a cruzar los datos. Maite quiere irse tres semanas en agosto y la segunda de septiembre porque tiene un viaje a Mallorca reservado desde hace un año. A Luis, que trabaja en el mismo departamento, le cuesta renunciar justo a esa segunda semana porque es la única en que puede coincidir con su pareja. Marcos prefiere irse en julio, pero no quiere quedarse solo durante 20 días en agosto... Y así a menudo empiezan los problemas. Y, a veces, los conflictos entre dirección y trabajadores.

La organización de turnos afecta en particular a aquellos sectores o departamentos que no se pueden quedar sin servicio, como por ejemplo la sanidad y, generalmente, las oficinas de atención al cliente. "Lo mejor es que a lo largo del mes de abril se comiencen a planificar las vacaciones de los diferentes equipos de trabajo", dice Martínez de Salinas. La mejor solución es el sentido común. "Debería primar la flexibilidad a la hora de disfrutar de las vacaciones. Es decir, para llegar a un consenso es necesario que todo el mundo ponga de su parte". En algunos casos extremos, "si los trabajadores entran en conflictos internos entre ellos por esta razón, y si no se produce un acuerdo consensuado, la empresa puede establecer por ley la mitad de las vacaciones a disfrutar por sus empleados". En épocas de crisis, además, resulta más complicado respetar el estatuto por el cual todos los trabajadores tienen derecho a elegir al menos 15 días de las vacaciones dentro del periodo estival, y también las cláusulas de conciliación.

El sector público y dentro de la Administración, especialmente los servicios sanitarios, constituyen uno de los terrenos más delicados. "La sanidad, sobre todo las residencias de ancianos, es donde más tenemos que hacer frente a este problema por necesidad. Porque, ante todo, tiene que prevalecer la obligación de ofrecer un servicio a los ciudadanos", explican desde Comisiones Obreras. La continuidad del servicio es precisamente uno de los peores enemigos de las vacaciones de verano. Y, en algunos casos, la palabra conciliación se queda en un bonito espejismo. Nos referimos a sectores como los cuerpos de seguridad, en los que, además, se registra una alta tasa de ese síndrome conocido como burnout (literalmente, quemarse), y que consiste básicamente en la pérdida de motivación.

Y es que mientras no suele haber problemas en la organización de vacaciones en las áreas administrativas del sector público, en las que se suele aplicar un sencillo sistema de rotación de turnos, sí se han registrado conflictos y tensiones en el pasado, por ejemplo, entre los trabajadores de Instituciones Penitenciarias. Ahí fueron los propios funcionarios los que se pusieron de acuerdo, ya hace algunos años, para que cada trabajador disponga de 15 en verano y otros 15 el resto del año, de forma que cada uno pueda descansar en verano y no sólo los empleados con más antigüedad, como pasaba tradicionalmente.

Esta tendencia coincide, además, con el desmoronamiento del antiguo sistema vacacional y con el auge entre los españoles de nuevos hábitos viajeros. Es decir, desde hace ya unos años es mucho más habitual viajar solos y en temporada baja. Tal vez por eso, y gracias a que más del 50% de los convenios colectivos consiente ya en fraccionar las vacaciones, miles de trabajadores están dispuestos a disfrutar tan sólo de dos semanas en verano y guardarse días para aprovechar los puentes a lo largo del año y escaparse en otoño o primavera.

Sin embargo, hay casos en los que el trabajo no da opciones. Alrededor del 10% de los españoles, por ejemplo, no podrá irse de vacaciones este verano a causa del trabajo, según un barómetro del CIS. Los empleados de Tuzsa (Transportes Públicos de Zaragoza) estuvieron a punto de sufrir esa suerte, ya que la empresa pretendía que durante la celebración de la Expo 2008 renunciaran a las vacaciones de verano y trasladaran sus turnos de descanso estival a otras épocas del año con la correspondiente compensación económica por ello.

De todas formas, las encuestan demuestran que las clásicas vacaciones en agosto son todavía uno de los placeres más codiciados por los trabajadores españoles. Según datos de la Cámara de Comercio de Madrid, más del 50% de los madrileños eligió el año pasado descansar en ese mes, mientras que más del 30% lo hizo en julio.

Además, entre el 65% de los españoles que se declara con intención de salir de viaje este verano -el mismo porcentaje que el año anterior-, un 14% más se ha decidido a adelantar la organización del mismo, rompiendo esa tendencia habitual que coloca a España a la cola europea en contratación de viajes. Gracias tal vez a una concesión más racional de los turnos, este verano, un 73% se ha decidido a organizar sus vacaciones con antelación, sólo por detrás de Alemania, Austria y Bélgica, según un estudio realizado por la aseguradora Europa Assistance. Y, si las vacaciones cunden, tal vez más empresas aprueben en el próximo curso esta asignatura pendiente en materia de conciliación. "Llegar a entender que trabajar mejor y en mejores condiciones no es sinónimo de escaso rendimiento", señala el consultor Alonso. Y que, como muchos reivindican, allá donde sea posible todos los trabajadores puedan conciliar. Con su familia e hijos. Pero también, salvando las diferencias, con sus aficiones o, sencillamente, con su vida privada.

Los días más esperados

- Por cada año de trabajo con jornada completa, los empleados deben tener derecho, al menos, a 30 días naturales de descanso. - Si no se llega a un acuerdo para decidir las vacaciones, los trabajadores disponen de 20 días para reclamar los servicios de la Inspección de Trabajo. - Marcharse de vacaciones sin permiso del empresario puede causar despido procedente, sin derecho a indemnización ni paro. - La dirección de recursos humanos ha de comunicar a los empleados los turnos de descanso estival con la debida antelación. - Cuidado con los 'trueques' de turnos con los compañeros, ya que no suelen estar regulados por las empresas. - Es recomendable leer con atención el capítulo correspondiente a las vacaciones en el convenio colectivo de la empresa. - Los expertos recomiendan sentido común. El diálogo suele dar los mejores resultados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de junio de 2008

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