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El futuro de Europa

La UE estudia otro referéndum en Irlanda junto a las europeas de 2009

Los irlandeses irían a las urnas con la promesa de que conservarán su comisario - Alemania afirma que no es necesario un periodo de reflexión como el de 2005

El realismo se va imponiendo en la Unión Europea. La crisis provocada por el no de los irlandeses al Tratado de Lisboa no tiene solución fácil y requiere tiempo para su digestión. Los líderes de la Unión, reunidos ayer y hoy en Bruselas, escucharán las explicaciones del primer ministro irlandés, Brian Cowen, y debatirán las posibles alternativas. Una de las propuestas que va tomando cuerpo y que analizarán los dirigentes europeos es la celebración de un nuevo referéndum en Irlanda en junio de 2009, coincidiendo con las elecciones al Parlamento Europeo, según fuentes comunitarias.

Los irlandeses irían al nuevo referéndum con la promesa de que conservarían su comisario y ciertas garantías que asegurarían su neutralidad en defensa, privilegios en materia de cooperación judicial y policial y su organización fiscal. La pérdida de su representante en la Comisión Europea por la entrada en vigor del nuevo Tratado de Lisboa es uno de los asuntos más esgrimidos por los partidarios del no en la pasada campaña electoral.

Sólo la República Checa se resiste a ratificar el Tratado de Lisboa

Fuentes jurídicas del Consejo y del Parlamento, que estudian el asunto, indican, sin embargo, que Irlanda sólo podría mantener su comisario si entra en vigor el Tratado de Lisboa y se adoptan determinadas disposiciones.

Si no se ratifica el Tratado de Lisboa, seguirá vigente el actual de Niza, que estipula que "cuando la Unión cuente con 27 Estados miembros (...) el número de miembros de la Comisión será inferior al número de Estados. Los miembros de la Comisión serán elegidos con arreglo a una rotación igualitaria cuyas modalidades adoptará el Consejo por unanimidad". Después de la adhesión de Bulgaria y Rumania, en 2007, la composición de la próxima Comisión entrará en vigor en noviembre de 2009. Es decir, con el tratado de Niza aún en vigor, Irlanda podría perder su comisario.

En cambio, el Tratado de Lisboa establece que en 2014 el número de Comisarios se reducirá en dos tercios. Los comisarios se elegirán de manera rotatoria e igualitaria entre los distintos países. Pero la manera de aplicar este mecanismo depende de una decisión del Consejo. "El Consejo podría acordar el aplazamiento de esta decisión con una declaración", señala una fuente jurídica del Parlamento Europeo. Ésta y otras propuestas se perfilarán en la próxima cumbre de la Unión, en octubre, bajo presidencia francesa. Los líderes son conscientes de que el Tratado de Lisboa no se puede volver a negociar, pero también asumen que no se puede atosigar a los irlandeses para que resuelvan rápidamente el conflicto. Sarkozy exigió que el nuevo Tratado esté ratificado antes de las elecciones europeas.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, manifestó ayer ante Cowen que "un cambio institucional en el Tratado de Lisboa es extraordinariamente difícil". Recordó que el Tratado fue negociado durante un largo periodo de tiempo por todos los Estados. En el mismo sentido se pronunció la canciller alemana, Angela Merkel, en una reunión del Partido Popular Europeo. Merkel dijo que Europa "no precisa de otro periodo de reflexión" como el que siguió a la crisis de la Constitución Europea.

Cowen insistió en que "es necesario" dar tiempo a Irlanda para analizar el voto y valorar las opciones. El taoiseach advirtió que "todavía es demasiado pronto" para pensar en un segundo referéndum antes de las elecciones al Parlamento Europeo. El primer ministro sueco, Fredrick Reinfeldt, también rechazó imponer un calendario a Irlanda. Los irlandeses "necesitan tiempo para reflexionar. Sigamos el proceso de ratificación y no empujemos ahora para tener fechas límites. Esperemos al otoño", añadió.

Entre los líderes hay un acuerdo generalizado de seguir con el proceso de ratificación. El presidente del Parlamento Europeo, Hans Gert Pöttering, y el ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, se expresaron en el mismo sentido. Sólo la República Checa se opone y se resiste a que la cumbre acuerde una declaración a favor de la ratificación. Éste fue el aspecto más polémico de la cena anoche, en la que Francia y Alemania criticaron a Praga. Sarkozy advirtió que "sin Tratado de Lisboa no seguirá la ampliación". El Tratado está pendiente de ratificar por siete Estados miembros (República Checa, Suecia, Chipre, Holanda, Italia, España y Bélgica). Polonia lo ha ratificado en ambas Cámaras pero está pendiente de su firma por el presidente, Lech Kaczynski.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de junio de 2008