Las universidades públicas catalanas reclaman más becas y financiación

Cataluña va camino de consolidarse como país europeo "de perfil bajo", advierten

La Universidad pública catalana tiene una "debilísima" política de becas para sus estudiantes, tiene una endeble autonomía institucional que le impide desarrollarse y precisa nuevas formas de financiación para no acabar en el furgón de cola del ámbito educativo europeo. Quien define este escenario es la propia Universidad pública catalana, en el Libro Blanco de la Universidad de Cataluña que ayer presentaron los rectores de los ocho centros bajo amparo de la Generalitat.

"Queremos redefinir toda la Universidad para mejorarla", dicen los rectores

Universidad de Cataluña será la nueva marca que englobará la Asociación Catalana de Universidades Públicas (ACUP) para que las facultades catalanas se den a conocer en Europa. "Refleja que queremos entrar en la Unión Europea de forma coordinada y cooperando entre nosotros", explicó ayer Anna Maria Geli, presidenta de la ACUP. Pero el camino que recorrer es largo, a tenor de las 64 estrategias y 73 proyectos de que consta el documento: una suerte de hoja de ruta que define los retos y objetivos a medio plazo de la Universidad catalana.

El principal desafío consiste en que la creación del espacio educativo europeo no deje en evidencia las vergüenzas del sistema universitario catalán. "Debemos dar un salto importante para no consolidarnos como un país de relieve bajo en la UE", señaló Geli. Por eso los rectores pidieron al unísono una mayor implicación en la política de becas y ayudas a los estudiantes, actualmente de las más deficientes del continente. "Es imprescindible una política osada de becas y ayudas, y de forma inmediata", recoge el libro blanco. Éste propone promover un estudio entre las universidades y la Generalitat en 2009 para ejecutar una nueva política de becas ya en 2010. Una celeridad que entre pasillos pocos rectores asumían como factible.

El segundo problema del que adolecen las universidades es encontrar nuevas fuentes de financiación. Por ello propone fomentar el mecenazgo, así como "instar a la Generalitat" a que cree un fondo especial para financiar los centros que cumplan una serie de objetivos definidos previamente.

Muchos de los proyectos que recoge el libro empiezan de forma similar: instar, señalar, emplazar... al Gobierno central o a la Generalitat. Los rectores no obviaron que la mayoría de los puntos que defiende el documento quedan fuera de sus competencias. "Lo importante es el camino que hemos hecho para concluir este libro", coincidieron, en alusión a que las ocho universidades hayan logrado fijar un frente común. De ahí que la esencia de las propuestas y los plazos del documento no sea lograr su cumplimiento, sino que deben entenderse cómo una puerta abierta a redefinir la Universidad. "Es un toque de atención a la sociedad y a los políticos, que sepan que estamos dispuestos a renegociarlo todo para mejorar el sistema", subrayó Antoni Giró, rector de la Universidad Politécnica de Cataluña.

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El presidente de la Generalitat, José Montilla, tomó nota sin aportar concreciones. "El libro blanco muestra que juntos superaremos todos los retos", señaló en el paraninfo de la Universidad de Barcelona, en el acto de presentación. La hoja de ruta también recibió halagos de la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, que saludó la creación de la nueva Universidad catalana. "Es el camino correcto", señaló.

El 'modelo California'

El Libro Blanco de la Universidad de Cataluña se ha forjado ante el espejo californiano. "Nos ha inspirado bastante el modelo de la Universidad de California", reconoció el rector de la Universidad Autónoma de Barcelona, Lluís Ferrer. La University of California (UC) es la red de universidades públicas de ese Estado, compuesta por 10 campus y 3 laboratorios nacionales.

Lo que más envidia de los californianos la nueva Universidad de Cataluña, marca que se sobrepone a la Asociación Catalana de las Universidades Públicas, es su capacidad de integrar 10 universidades sin que éstas hayan perdido un ápice de personalidad. La Universidad de San Diego, Berkeley, Santa Barbara, todas son reconocibles por sí solas, pero se vehiculan mediante la UC. "Hay que crear sinergias, aprovechar las economías de escala... Es el modelo que seguir", defendió Ferrer con el asentimiento de los otros rectores. Todos coincidieron también en la reflexión posterior. "Aún nos queda bastante lejos".

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