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El Ebro entra en la Expo del agua

La crecida del río anega el anfiteatro aunque los pabellones no peligran

Los jardines y las escalinatas de césped que había entre la Expo de Zaragoza y el Ebro ayer no eran nada. Sólo río. A un metro de la orilla, en el recinto de la exposición, los obreros trabajaban sin hacerle mucho caso a un caudal que ayer ya llegó a anegar algunas de las instalaciones. "Los que somos de aquí sabemos que no alcanzará un nivel preocupante", sentenciaba Alberto, uno de los operarios.

Casi todo el recinto fue rodeado por una pequeña muralla de sacos terreros. En algunos lugares, la altura de la protección era de poco más de 20 centímetros. "Por precaución", explicaba Alberto, "como los plásticos que protegen al pabellón de las Iniciativas Ciudadanas, que es de barro". En otros, los más sensibles, los grandes sacos se elevan casi dos metros. No fueron suficientes para evitar que el agua llegase al anfiteatro donde se harán los conciertos, que se encontraba medio inundado. "Los camerinos están llenos de agua y quienes montan el escenario han tenido que parar, pero ya habíamos montado todas las estructuras y no nos va a retrasar mucho", explicaba uno de los encargados de la obra.

La mayoría de los trabajadores de la Expo estaban ajenos a una crecida cuyo momento más crítico estaba previsto para la noche de ayer. Son cientos los que pululan por el recinto. Llegaron hace unos días a las instalaciones y ya están familiarizándose con el recinto y recibiendo cursillos y órdenes para conocer su trabajo cuando la Expo del agua abra sus puertas.

Está previsto que se mantenga la crecida a su paso por Zaragoza hasta el jueves. Ayer llegó la punta de la riada a la ciudad y se mantendrá hasta mañana. El presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), José Luis Alonso, confirmaba los datos tranquilizadores de una crecida que ha sido extraordinaria por el mes en que se produce y por el hecho de que la Expo está a punto de abrir sus puertas, el 14 de junio.

Donde el Ebro sí ha hecho daño es en los pueblos ribereños, donde ha cubierto hectáreas de huerta y cultivos que no podrán recogerse cuando se retiren las aguas. Los ribereños están acostumbrados. El presidente de la CHE insistía en que era una riada normal pero que se mantendría varios días y llegaba incluso a asegurar que en la Expo se había pecado de mucha prudencia a la hora de proteger algunas actuaciones.

El río alcanzará hoy miércoles en Zaragoza unos 1.900 metros cúbicos por segundo. El pasado año llegó a los 2.282 (el 5 de abril). Y los caudales se mantendrán hasta el jueves por encima de los 1.500 metros cúbicos por segundo, pero luego bajarán de forma rápida y a partir del día 8 se mantendrán en 600 en la ciudad. En el recinto de la Expo se presentaba ayer el pabellón de España. Y mientras, en los pueblos, se achicaba agua de las huertas. De momento ninguna localidad se ha visto anegada por la entrada de agua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de junio de 2008