Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El poder femenino triunfa en el Primavera Sound

Cat Power y Mary Weiss seducen con la fuerza de sus voces

Mientras el cielo decidía si sumarse o no al Primavera Sound enviando lluvia, un torrente de música inundó ayer por la noche el Auditori del parque del Fórum de Barcelona en el arranque de la última jornada del festival. Una espléndida Mary Weiss, la que fuera miembro en los sesenta del grupo femenino de pop The Sangri-Las, recuperó de la historia canciones eufóricas de juventud con una voz que mantiene el timbre robusto de sus mejores años. Como nexo entre el pasado y presente, sus nuevas canciones, editadas el pasado año en su disco de reaparición, y una melena que se mantiene igual de rubia. Pop y coquetería. Qué delicioso cocktail.

La noche anterior, otra voz de impacto reinó sobre el escenario Rockdelux. Cat Power, poder femenino, sentir de mujer, potencia emocional, tiró de su último disco de versiones, Jukebox, e hipnotizó con esa voz que parece salir del alma. Gran concierto el suyo, mayor aún si se atiende a la escasa relevancia de una noche musical, la del viernes, en la que los veteranos, léase Devo o Sonics, volaron bajito.

Bien es cierto que en la tarde, otro veterano como Nick Lowe dejó claro que hacerse mayor sólo es un problema cuando se capitula ante la vida. Lowe no lo ha hecho, y con una elegancia superlativa engarzó un impecable repertorio de sabor americano. Con un poco de suerte eso es lo que el futuro depara a Chant Marshall, alias Cat Power, una mujer cuya voz sólo puede mejorar con los años. Si ahora ya parece que sale desde atrás, desde lejos, empujada por una sensualidad que no precisa ser etérea para emocionar, cuando los años la mellen esa voz puede ser un regalo divino.

En un escenario con escasa dotación de luz, problema congénito a todos los escenarios del festival, que limitaba el seguimiento del concierto por las pantallas, Cat Power se movió como una pantera, agachando el cuerpo, escondiendo el vientre, contoneándose y peinando su flequillo en cuña sobre la frente, coqueta. Da igual quién haya compuesto o interpretado antes canciones como Satisfaction, I've living you, New York, I lost someone o Dreams, porque tras oírlas en voz y versión de Cat Power ya son otras canciones, ya son suyas. Así lo oímos en el Primavera: Cat Power se apoderó de 16 canciones maniatadas por el sigilo de una voz hecha para decir.

El resto de la jornada confirmó que pocos retornos son artísticamente saludables: véase el caso de unos Sonics voluntariosos y poco más. Una vez visto el primer retorno, mejor olvidar el segundo concierto. Devo entretuvieron y divirtieron en el Sónar 2007, mientras que en el Primavera recordaron a un chiste escuchado por segunda vez. Quizás sólo el desastrado y vitalista combo The Rumbre Strips marcaron una intención que se salga de lo común con su pop y soul festivos y circenses. En el apartado de electrónica, una veterana Ellen Allien y un novel El Guincho pasearon su labor ante un público -la organización cifró ayer en 59.000 el número de visitas al evento- ya bastante alterado tras horas y horas de música.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de junio de 2008