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Cambio de ciclo

El Estado se despide del superávit público al menos hasta 2011

Los gastos crecerán por encima de los ingresos el año próximo

Dilucidar si España atraviesa una crisis o una desaceleración es un problema semántico. Así lo ve el vicepresidente y ministro de Economía, Pedro Solbes, que rechaza la primera opción: "Hablar de crisis es enormemente exagerado", subrayó ayer tras presentar los objetivos de superávit para los próximos años que aprobó el Consejo de Ministros. La palabra crisis le sugiere a Solbes una coyuntura de recesión y, aunque España sólo ha crecido un 0,3% en el primer trimestre del año, la evolución anual se mantiene en el 2,7%, argumentó el ministro.

Descartar la crisis no impide a Solbes dibujar un panorama más sombrío para los próximos años (2009-2011). Con menos confianza que otras veces, el ministro presentó un escenario según el cual la Administración central se despide al menos hasta 2011 del superávit público que atesora desde 2005. Y para entonces sólo se prevé una décima del producto interior bruto (PIB), condicionada a que la economía crezca más del 3%.

La Seguridad Social será el único organismo cuyos ingresos superen a los gastos en los próximos tres años, aunque también sus cifras brillarán menos que en los últimos ejercicios. Respecto a las comunidades autónomas, resulta más que probable que entren en déficit, pues la Ley de Estabilidad Presupuestaria permite un desfase del 0,25% del PIB autonómico destinado a inversión productiva cuando la coyuntura sea adversa.

Más fácil de pronosticar resulta el cierre de este año. El superávit previsto del 1,2% del PIB no se ha revisado a la baja, pero el ministro admite que la cifra se tambalea tras saberse que la desaceleración va a vaciar la despensa de la Administración central. "Somos conscientes de que con la caída de ingresos se tiene que corregir la cifra final". El ministro confía en lograr "superávit o, en todo caso, equilibrio" en el año en curso.

Una vez definido el escenario -algo incierto- de estabilidad presupuestaria para los próximos años, el Gobierno ha calculado ya cuánto podrá gastarse en los Presupuestos del próximo ejercicio. Se trata de la primera piedra para elaborar las cuentas públicas, que a partir de ahora comienzan a discutirse en el Gobierno.

El Estado gastará 160.158 millones de euros, un 5% más que en 2008. Ese aumento, inferior al de otros ejercicios, coincide con la previsión de crecimiento nominal -sin descontar la inflación- de la economía.

A diferencia de los años en los que el superávit ganaba peso, los gastos subirán más que los ingresos. Economía espera que estos últimos mejoren un 4,2% en 2009. La cifra puede resultar demasiado optimista si se tiene en cuenta que la recaudación tributaria ha caído en lo que va de año y la mala racha no ha hecho más que empezar. "Es un crecimiento moderado; la mejor cifra que tenemos en este momento", opone Solbes.

Más allá de las cuentas públicas, España pierde competitividad frente a sus socios europeos. El diferencial de inflación con la zona euro ha escalado en mayo a 1,1 puntos, según datos avanzados ayer por Eurostat, la oficina estadística comunitaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de mayo de 2008