Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:MANUEL VÁZQUEZ | Conselleiro de Medio Ambiente

"Nosotros no somos ecologistas, somos el Gobierno"

"Desde que está Touriño, no hay baronías en las filas socialistas"

Santiago
A Manuel Vázquez no le importa reconocer "soledad" como conselleiro cuando el ecologismo critica su gestión y no la de otras áreas de la Xunta. Da por sentadas elecciones en marzo y vaticina que el PSdeG será el más votado

Manuel Vázquez (O Carballiño, 1954) encaja con deportividad las reclamaciones ecologistas. "Mal ecologista el que no pida casi lo imposible", afirma, "porque el mediambientalismo es eso, un grito permanente de precaución, de cautela". Pero el conselleiro socialista de Medio Ambiente difícilmente se sale del papel institucional y las invocaciones al "realismo" de la política gubernamental configuran su discurso.

Pregunta. Esta mañana se manifiestan los ecologistas en Vigo detrás de la pancarta A ría non se vende. ¿Como ve la situación global de las rías?

Respuesta. La manifestación es un recordatorio al Gobierno de que existe una problemática. Pero cuando llegamos a la Xunta, hace dos años y nueve meses, nos encontramos unas rías en absoluto estado de deterioro, sin depuradoras ni saneamientos terciarios, y con una sanción europea en la de Vigo. Este Gobierno ha invertido más de 600 millones de euros, ría a ría, y sólo faltan tres depuradoras por construir [O Grove, Malpica y Ribeira]. Manifestarse siempre es bueno, pero este Ejecutivo ha hecho los deberes.

"El desafío del PSdeG es llegar a ser la fuerza más votada en marzo"

"Existe una gran dependencia de la prensa del dinero público"

P. Pero no existe un plan integral para las rías.

R. Tenemos un plan integral, pero las peculiaridades de cada ría y de los flujos hidrodinámicos provocan que tengamos que ir una por una.

P. La prórroga de la autorización de Ence en la ría de Pontevedra no ha sentado bien.

R. Un ecologista debe pedir una política de máximos. Pero nosotros no somos ecologistas, nosotros somos el Gobierno. Y tenemos un Estado de Derecho y una directiva europea que regula la autorización ambiental integrada, las emisiones y la contaminación del suelo. Los márgenes para los permisos oscilan entre tres y ochos años. Dentro del cumplimiento exhaustivo, del que respondo con mi cargo, de la calidad medioambiental de lo que hace Ence, el compromiso del Gobierno es que se retire de la ría en 2018. Y el compromiso no escrito es acortar plazos. Esto se enmarca en una política posibilista y realista.

P. El alcalde de Pontevedra [Miguel Anxo Fernández Lores, BNG] también ha protestado.

R. Si yo militase en un colectivo, diría 'que se vaya mañana', y entiendo que lo digan. Más difícil de entender es que lo diga un alcalde y se deje ir por el tobogán del voluntarismo. Lores es alcalde y debe aplicar las leyes. Las leyes no permiten que Ence se vaya mañana.

P. ¿Hay localización alternativa?

R. Ni en el puerto exterior de A Coruña ni en el de Ferrol, como se insinuó estos días, habría caudal de agua suficiente para reinstalar Ence. Por ubicación de la masa de eucaliptos, de agua y por su cercanía a la costa, As Pontes sería la zona más razonable.

P. ¿Conoce los movimientos para que un grupo de empresarios gallegos entre en el accionariado de la empresa?

R. Eso se baraja en la dirección de Ence y me parece positivo, por que consolida la empresa en Galicia. Tan importante es sacar Ence de la ría como que haya una empresa de ese nivel en el país.

P. El Plan Eólico, ¿no choca con la protección natural?

R. En Galicia entramos en una subasta peligrosísima del modelo eólico. Peligrosa por razones medioambientales o paisajísticas. Pero este modelo tiene un gran aliado: los núcleos gallegos del Macizo Central, en precariedad económica. Cuando llega una gran emprensa con 400 millones es difícil invocar al medioambiente. Sin embargo, no hay que permitir eólicos en zonas protegidas. Es necesario crear un canon éolico para compensar a los ciudadanos de esos lugares y que la protección no se efectúe a costa del más pobre.

P. En el último Consello han aprobado la Lei de Residuos...

R. La nueva ley se aplicará al productor del residuo. Cuando quien produce un residuo sabe que le va a costar tratarlo, es disuasorio. También activará una política en la que, por primera vez, la sanción será mayor que el beneficio producido por saltarse la ley.

P. El Consello Económico e Social criticó duramente la ley por mantener la incineración.

R. El CES estaba presidido por una persona del PP y ése fue el último informe que emitió. Decir que la ley apuesta por la incineración es rigurosamente mentira. Pero hay que ser realistas: el mejor tratamiento de residuos se queda con un 30% de rechazo final, para el que la UE sólo deja dos salidas, la incineración o el enterramiento. Si lo que incineras es fruto de un proceso adecuado, se considera recuperación. Con el PP, todo se incineraba y se enterraba.

P. Los movimientos ecologistas afirman que la nueva Lei de Minería facilita la implantación de canteras.

R. Determinados movimientos ecologistas cambian la camiseta política y la mediambientalista con facilidad. Cuando una decisión la toma un área del Gobierno, no pasa nada, y en otras, se agitan las aguas. Es fácil que, cuando se concede una licencia de minas, se proteste en Medio Ambiente, pero Medio Ambiente no concede licencias. El tema, en todo caso, resulta transversal a toda la Xunta. Lo que no puede ser es que, como hasta ahora, las explotaciones mineras no inviertan parte de los beneficios en recuperar espacios degradados.

P. Ese ecologismo pareció romper una tregua tácita con su departamento el pasado febrero, con la protesta Galiza non se vende.

R. La política ecologista tiene que ser ésa. Pero el lema escogido no fue el mejor. Este Gobierno no vende Galicia, compra para Galicia. Destina millones de euros a comprar espacios naturales: Cortegada, Sálvora, franja de costa, saca una Lei de Protección do Litoral... Si en algún momento no se vende Galicia, es con este Gobierno. Ahora bien, también soy consciente de que no se van a manifestar diciendo '¡qué bien lo hace el Gobierno!'. Si se trata de una llamada de atención para que la Xunta haga más política medioambiental, ahí me apunto.

P. ¿Qué opina de la decisión de unir en un ministerio Medio Ambiente, Medio Rural y Pesca?

R. Un país con grandes políticas medioambientales no tendría ministerio de medioambiente. Estaría integrado en todos los departamentos de un ejecutivo, en industria, en trabajo. Sé que se trata de una utopía, pero también que la decisión del Gobierno de España puede ser el comienzo.

P. ¿Le ofrecieron la Secretaría de Estado?

R. [Ríe]. Lo que pasa es que la ministra [Elena Espinosa] es diputada por Ourense y tengo una relación personal con ella muy importante. Cuando se supo que se iba a crear esa secretaría, desde Madrid, salen todo tipo de rumores. Pero no contemplo nada que no sea acabar el período de Gobierno en Galicia.

P. ¿El PSdeG asumirá las estructuras provinciales que plantea Ferraz?

R. Se le está dando excesiva trascendencia a un debate que en realidad, para mí, no la tiene. El desafío de los socialistas gallegos es convertirse en la opción mayoritaria de gobierno en Galicia en las próximas elecciones de marzo. Y es cierto que la unidad administrativa a la hora de votar son las provincias, pero también lo es que sin estructuras provinciales hemos funcionado como partido magníficamente durante años.

P. ¿Se considera un barón socialista?

R. Una de las cosas buenas del PSdeG es que no tiene barones y, desde que está Emilio Pérez Touriño, tampoco baronías. Esa política, la de Baltar, la de Cacharro, es decimonónica. La gran esperanza de los socialistas se encuentra en las direcciones colegiadas, los sistemas de grupo, las políticas transversales... La clave, otra vez, está en una idea de conjunto de país, Galicia, que es lo que nos hace fuertes a todos y que el PSdeG nunca va a perder.

P. ¿Qué le parece el anuncio de José Luis Baltar para que la Deputación de Ourense se convierta en accionista del diario La Región?

R. Existe una gran dependencia de los medios de comunicación del dinero público. Esto es un secreto que todos mantenemos pero que es evidente, una realidad silente de la que nadie quiere hablar pero que está ahí. Otra cosa es entrar en el accionariado, y personalmente creo que no se debe llegar a ese nivel. Pero yo, como político orensano, tengo la obligación de tratar de ayudar a las identidades mediáticas de la provincia. Porque un periódico es algo más que una empresa, forma parte de la cultura, de la identidad de un lugar y a nadie le gustaría ver desaparecer un periódico que forma parte de su identidad. Entre todos, hay que buscar fórmulas para que las herramientas de comunicación sigan vivas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de mayo de 2008