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Reportaje:

Santa Cruz decide

La riqueza de la provincia boliviana es el factor clave en su conquista de una mayor autonomía

Santa Cruz, la región más rica de Bolivia, ha dicho sí a su referéndum de autonomía con un aplastante 86% de los votos. Una consulta popular que está directamente relacionada con la economía boliviana y la futura distribución del ingreso entre todas sus provincias. Con dos millones de habitantes -un cuarto de la población del país- la provincia cruceña representa un tercio del PIB total, pero además es clave en el comercio y en la producción del país. Santa Cruz ha crecido una media del 5% en los últimos años, 1,4 puntos por encima del conjunto de Bolivia.

En términos exteriores es la provincia que más ingresos recibe por exportaciones, con un 60% del total nacional, con más de la mitad de todos los envíos realizados al extranjero. Esta cifra, que actualmente ronda los 1.000 millones de dólares, se ha más que duplicado en los últimos 15 años, gracias al tirón del sector agroindustrial y un incipiente desarrollo de la minería y los hidrocarburos. Santa Cruz es la región donde se concentra la mayor proporción de industria agropecuaria, con el 42% de la producción total del país.

Santa Cruz aporta el 30,6% del PIB y el 40,1% de los ingresos bolivianos

Gracias al despegue de la soja como biocombustible, Santa Cruz ha logrado aumentar esta partida en un 42% en valor y un 27% en volumen. La soja ya representa cerca del 10% del total de exportaciones y casi su totalidad proviene de Santa Cruz. En cuanto a hidrocarburos, prácticamente todas sus reservas de petróleo y gas se encuentran sin explorar. A pesar de ello, los ingresos por este concepto crecieron desde 300 millones de dólares en 2005 hasta 1.700 millones de la moneda estadounidense en 2007.

El año pasado comenzó la explotación de las reservas mineras del Mutún, un complejo que tiene reservas en mineral de hierro calculadas en 40.205 millones de toneladas y de manganeso en unos 10.000 millones de toneladas.

Pero el peso de este referéndum no sólo se hace sentir en Santa Cruz. Otras tres provincias, Tarija, Beni y Pando, también quieren autonomía. Estas cuatro provincias suman el 80% del total del PIB nacional y reúnen prácticamente la totalidad de las reservas de hidrocarburos del país. Estas cuatro provincias forman además la denominada medialuna que limita con Paraguay y con Brasil, convirtiéndose en plaza clave para el comercio de mercancías terrestre entre estos tres países.

Cuatro provincias que buscan una autonomía principalmente por la elevada aportación que realizan a las arcas de un Estado centralista, descompensada con su peso total en la economía. Santa Cruz representa el 30,6% del PIB boliviano, pero debe aportar el 40,1% del total de los ingresos departamentales al Tesoro público. En definitiva se busca el control de sus ingresos.

La otra gran diferencia que enfrenta a los bolivianos es el concepto de propiedad en el sector agrícola. Las regiones plantean una economía de libre mercado en que las tierras sean de las empresas y sus dueños históricos, mientras que el presidente Evo Morales ha planteado desde el comienzo de su mandato una economía centralizada con fuerte influencia del sector estatal y mayor acceso a las tierras para los campesinos e indígenas. La mayor cantidad de empleos formales del país se generan en el sector agrícola, en manos de muy pocas empresas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de mayo de 2008