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Análisis:AL VOLANTE

Conducción exquisita

El XF es una berlina innovadora que sorprende con un interior vanguardista, e incluye todas las comodidades: acceso y arranque sin llave, selector electrónico del cambio, asientos y volante con regulación eléctrica, y pantalla con teclas táctiles para los accesorios: climatización, navegador y hasta televisión (980 euros). Puede incluir también sofisticaciones interesantes y prácticas, como los asientos delanteros climatizados, que evitan que sude la espalda (1.225 euros). Además estrena detalles originales como las luces interiores, que se encienden al tocarlas, y está acabado con buen gusto.

Motor V8 y seis marchas

El motor 4.2 V8 es la versión intermedia de las tres de gasolina que tiene el XF, y se monta también en el Jaguar XK (cupé). Va unido a un moderno cambio automático de seis marchas con dos programas, normal y sport, y se puede accionar desde el volante.

Aparte de la potencia (298 CV), el conjunto impresiona por su exquisita suavidad, y ofrece una respuesta sedosa que junto al tacto impecable de los mandos, y en especial del cambio, convierte la conducción en un placer, tanto si se viaja despacio como si se maneja con deportividad. Las prestaciones son brillantes, acelera con brío y mueve el peso sin inmutarse, pero sorprende por su elasticidad: tiene fuerza desde el ralentí, responde al instante al acelerador y se estira con alegría por encima de 6.000 vueltas. Además cambia sin que se note, y emite un sonido muy fino y discreto, pero deportivo, que termina de seducir.

Los consumos son correctos para su cilindrada y prestaciones, pero muy variables y algo más altos que los de sus rivales. El XF 4.2 gasta unos 11 litros en conducción suave, pero sube a 15 en ciudad y cuando se estiran las marchas.

Cómodo, estable y seguro

La suspensión del XF es convencional y prima el confort, pero ofrece un equilibrio muy logrado, con una estabilidad a toda prueba y las reacciones eficaces y deportivas que se esperan de un Jaguar. Lo primero que llama la atención es que, a pesar de medir casi cinco metros de largo, el conductor no tiene nunca la sensación de llevar un coche grande, porque se conduce con dos dedos y se muestra muy ágil en todas partes, ya sea en ciudad o en zonas viradas. Así, apenas acusa las inercias y balancea muy poco en zonas viradas, y es muy rápido y manejable en las curvas y cambios de dirección. Pero a la vez resulta muy agradable y aplomado en trazados rápidos y transmite seguridad.

Los frenos y el ABS paran al instante; incluye de serie seis airbags y ESP, y puede añadir opciones como control de velocidad activo o radar antichoque, que mantiene la distancia de seguridad con el coche de delante (1.634 euros) o el dispositivo que avisa si hay un coche en el ángulo muerto del retrovisor (592 euros). El XF es una berlina a la última que reúne confort, deportividad y seguridad en un buen equilibrio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de mayo de 2008