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Cartas al director

Las desaladoras, solución y negocio

España es un país que siempre llega tarde para conseguir el mayor bienestar en el futuro, la eterna discusión de si son galgos o podencos nos persigue. Es cierto que en el problema del agua es muy difícil alcanzar acuerdos que convenzan y satisfagan a todas las partes; pero las soluciones que puedan servir hay que acometerlas lo más rápidamente posible.

Las desaladoras son un potencial fácil en nuestra geografía, ¿qué esperan nuestros constructores del ladrillo con sus crisis? Y ¿cuáles son las reticencias de algún gobernante de autonomía? ¿Quizá la posidonia? ¿Quizá que no quiera que se solucione el problema? El agua es necesaria en primer lugar para el consumo humano, lo que se llama ahora "agua de boca"; después para la agricultura -corrigiendo las formas de regar-, para la industria y otros fines mayores.

Y la sobrante, si sobrara, para el uso terciario de servicios turísticos y del ladrillo, y sin pasarse; o sea, paralizando todas las edificaciones que no tuvieran el agua asegurada, por no mencionar los campos de golf que, según ellos, utilizan agua depurada. Pero ¿cuánta agua necesitan las edificaciones asociadas a esos campos de golf?

Si las desaladoras son una de las soluciones más rápidas, hagámoslas ya, no perdamos más trenes, dejemos las discusiones y a trabajar.

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