Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:ALMUERZO CON... SHAHLA SHERKAT

"No me quedo en casa. Eso es lo que quiere el Gobierno"

Shahla Sherkat elige Nayeb, un clásico de Teherán, para nuestro largamente pospuesto almuerzo. Pero me cita en la Redacción de Zanan, la revista femenina-feminista que revolucionó los quioscos iraníes hace 16 años y que el Gobierno prohibió hace tres meses. No es casual.

Revolucionó el quiosco en Irán con una revista de mujer. Hoy está censurada

Quiere enviar el mensaje de que sigue trabajando, de que hace falta más que una orden de clausura para silenciar a esta impenitente luchadora capaz de haber evolucionado desde el islamismo revolucionario hasta un feminismo islámico. "He tenido un año horrible", se disculpa de camino al restaurante. Primero fue la muerte de sus padres, ambos en un breve lapso de tiempo, luego el cierre de la revista, su tercera hija después de las dos de 22 y 19 años que ha criado sola, como madre divorciada, en una sociedad en la que las divorciadas están condenadas a la invisibilidad o el oprobio.

Tal vez para conjurar esa mala racha, hoy se ha vestido con colores brillantes, en las antípodas del negro estricto con el que últimamente acudía a la Redacción. "Es para su periódico", bromea mientras se retoca el brillo de labios, pero cuando Javad, el fotógrafo, comienza a hacer las fotos, Sherkat, de 51 años, se ajusta el pañuelo para evitar que escape un mechón de pelo que pueda crearle más problemas con la autoridad. "He recurrido el cierre y presentado una queja contra el Ministerio de Orientación Islámica", informa mientras damos cuenta de las ensaladas. Pero para Sherkat, cuya figura menuda alberga un tesón de acero, eso no significa sentarse a esperar. "Llama a diario, y cuando no le responden al teléfono, se presenta en las oficinas para ver qué están haciendo", apunta Maryam Mirza, joven periodista que nos ayuda con la traducción.

Aún así, no se confía. Sabe que con el Gobierno ultraconservador de Mahmud Ahmadineyad, su causa, las mujeres, tiene pocas posibilidades de prosperar. Por eso tiene un plan B. "Estamos trabajando para establecer una nueva revista", confía con una chispa en los ojos que trasluce el mismo entusiasmo que cuando empezó con Zanan (Mujeres) en 1992. Pero las cosas no son tan sencillas. En Irán, para publicar se requiere una licencia imposible de obtener si te acaban de cerrar una. Así que una colega le ha cedido la cabecera de Fekr-e Ruz (Ideas de Hoy).

"No puedo quedarme en casa sentada. Eso es lo que quisiera este Gobierno, para los conservadores las mujeres deben ocuparse de sus maridos, sus hijos y su hogar". Está convencida de que el cierre de Zanan es un paso más en ese acoso que se inició con las detenciones de la plaza de Haft-e Tir en 2006, y siguió con la prohibición de viajar a conferencias a las activistas de la Campaña por la Igualdad. "El anuncio de que van a vigilar el respeto a la vestimenta islámica en las pequeñas empresas no presagia nada bueno".

Nos acercamos al bufé. Sherkat se inclina por las verduras, se deja tentar por un pescado rebozado, una croqueta de langostino y un pollo relleno, todo en porciones moderadas. Ya en la mesa, sale su vena periodística. "¿Qué porcentaje de mujeres trabaja en España?", pregunta con curiosidad. También quiere saber si la ley castiga a quienes lanzan piropos a las mujeres. Es uno de los temas que está preparando para el próximo número, sea bajo la cabecera de Zanan o cualquier otra. Lo importante es seguir acudiendo al quiosco.

Restaurante Nayeb. Teherán

- Bufé de ensaladas, arroz, verduras, kebab de cordero, pollo relleno, ternera al estilo chino y pescado y gambas rebozadas. Agua.

Total: 367.500 riales

(27 euros).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de mayo de 2008

Más información