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Crónica:LA CRÓNICA

Queridoantonio.com

La página web queridoantonio.com es una fuente de diversión, aunque no "una fuente inagotable" porque el autor, un joven madrileño podrido de talento que se llama Alberto González Vázquez, incorpora nuevas piezas muy de vez en cuando, cuando vence a la pereza. Son gags muy breves, casi ninguno pasa de los cuatro minutos, en dibujos animados muy esquemáticos. "Todo lo que hago es muy rudimentario, ni siquiera sé dibujar", explica Alberto; "esto lo digo para parecer modesto y caerle bien a la gente. Pero también es verdad. Primero filmo en vídeo la historia, luego calco los fotogramas, y tiendo al esquematismo por necesidad, para no pasarme la vida puliendo dibujitos. Me basta con que lo que trato de contar se entienda. No tengo tiempo para florituras". Las fuentes de su humor, los mecanismos mentales que activa, son raros y están por identificar, de manera que a la comicidad se le añade un factor de extrañeza; viendo sus cosas se pregunta uno: "¿Pero de dónde ha salido esta marcianada?". Véase por ejemplo el sketch titulado Homenaje a Cataluña, igual que el testimonio de Orwell. Representa una escena de la vida cotidiana entre el príncipe Felipe y su esposa, la princesa Letizia. El Príncipe está sentado en el salón y ella le formula con acento asturiano una pregunta -sobre algo íntimo y escatológico de lo que le hago gracia al lector-. El Príncipe responde, en una especie de acento catalán: "No lo sé". Ella pregunta: "¿Pero no lo sabes o no te acuerdas?". El príncipe reflexiona un momento y termina por declarar: "No me acuerdo". Al cabo de un momento, agrega: "Letizia... ¡tráeme un yogur!". Y entonces se desencadena, para éxtasis del Príncipe, una lluvia de yogures de todas clases, marcas y colores, y con esa apoteosis lisérgica de yogures termina la película.

¿Qué clase de homenaje es éste? La pieza no tiene nada de homenaje ni trata de la Monarquía, ni de Cataluña, pese al título, ni siquiera tiene nada que ver con los yogures, aunque todos esos ingredientes se los pone por montera. Su eficacia proviene del descarado y exitoso asalto a nuestras expectativas de la lógica del relato. Películas así -o Cirugía, del año 2005, un monólogo de relatos en bucle que van agregando capa sobre capa de ambigüedad y que es, de todos los multipremiados vídeos de queridoantonio, el que más premios ha obtenido en festivales de la especialidad- escenifican derrapajes del sentido y tienen una efectividad instantánea, como píldoras de relativismo. Me gustaría deconstruir el mecanismo de su humor con más precisión. Hablo con él, con Alberto González; pero tampoco se explica muy bien, parece que no se ha entretenido mucho en analizarse: "Muchas veces ni siquiera hago un guión previo. Es una cosa intuitiva, ocurrencias. Mi método consiste en ensayar cosas, advertir los errores e introducir las correcciones. Llevo desde los 18 años haciendo estas cosas y ahora ya tengo 35".

Alberto estudió informática. Desde hace dos años trabaja como guionista de televisión para el programa del Gran Wyoming. Los fines de semana, cuando está inspirado, los dedica a hacer que crezca queridoantonio.com. Alguna vez ha colaborado también con los Chanante, el equipo de cómicos de Muchachada nui. Como ellos, pero en una variante humorística personal e intransferible, explora formas nuevas de comentar la realidad, o más bien de trastornarla, comparada con la cual las parodias al uso parecen variaciones sobre los discursos políticos dominantes, rancias como los sainetes de Alfonso Paso.

Miramos juntos su página. Algunas piezas -como En menudo jari se metió mi Fary, ese terrorífico comentario al escándalo de la violencia machista, en que El Fary es un joven batasuno y proxeneta que viola y mata a Maribel Verdú- han dejado de gustarle: "Es demasiado largo, 16 minutos, es casi interminable. Además, lo hice en el año 2000, y ahora el Fary está ya muy sobado... En realidad, esta pieza era un ensayo para ir aprendiendo a usar el programa flash... Debería retirarlo... ¿A ti te parece que se aguanta? ¿Sí? Pues nada, lo mantengo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de abril de 2008