Necrológica:
Perfil
Texto con interpretación sobre una persona, que incluye declaraciones

Ollie Johnston, animador de la factoría Disney

Era el último de los "nueve ancianos" de la productora

El dibujante Ollie Johnston, nombre emblemático en los títulos clásicos de la factoría Disney, murió el pasado lunes día 14, a los 95 años, en una residencia de ancianos de Washington. Era el último de los "nine old men" (los "nueve ancianos", tótems de la productora desde 1930). En estos tiempos de exuberante animación digital se debe recordar que no hay un clásico anterior a 1970 que no lleve en sus créditos el nombre de Johnston: es el padre de los enanitos de Blancanieves, de las hermanastras de La Cenicienta, de Bambi, de parte del muñeco Pinocho, de Mowgli y el oso Baloo... Junto con los pioneros dibujantes de Disney, creó magia durante 40 años. Sólo en El libro de la selva (1967) trabajó con más de 200 personas durante tres años, desde el diseño general a los más de 300.000 dibujos individuales que dieron forma a la película.

Ollie Johnston nació en Palo Alto, California, el 31 de octubre de 1912. Estudió en la Universidad de Stanford, donde conocería a su amigo Frank Thomas, también futuro miembro de los "nueve ancianos", a quien siguió a Los Ángeles para incorporarse a Walt Disney Studios en 1935 colaborando, sin acreditar, en cortometrajes de Mickey Mouse como El jardín de Mickey (1935) y Mickey's rival (1936). Junto con su inseparable Thomas, sería el creador de los principios básicos de la animación. Ya retirados, ambos escribirían varios libros, entre los que se cuenta The illusion of life, considerado la Biblia de la profesión. En 1995 serían protagonistas del documental Frank y Ollie, dirigido por el hijo de Frank, Ted Thomas. Entre sus diversos galardones destaca la Medalla Nacional de Artes, concedida en noviembre de 2005.

El trabajo de Johnston estalla en filmes memorables: después de trabajar sin acreditar en la Disney durante varios años (incluso como ayudante de Fred Moore en Blancanieves y los siete enanitos), en 1940 luciría nombre en los créditos de Pinocho. El mismo año supervisa los dibujos de La Sinfonía Pastoral en Fantasía; en 1942 llega Bambi: suyos son los dibujos del conejo Tambor; también la secuencia que ha hecho llorar a todos los niños del planeta, la muerte de la madre de Bambi a manos de unos cazadores, y aquella en la que el cervatillo ve por primera vez a su padre, el Príncipe del Bosque, un prodigio expresivo en el rostro dibujado de un animal.

Johnston animó clásicos como Los tres caballeros (1944), La Cenicienta (1950), Alicia en el País de las Maravillas (1951), La dama y el vagabundo (1955) y La bella durmiente (1959). Creó los dibujos de Suzie, the little blue coupe (1952), fuente de inspiración para la reciente Cars. Ideó al Señor Smee, colega del Capitán Garfio en Peter Pan (1953) y a los pingüinos camareros de Mary Poppins. Un aluvión de magia hasta 1977 en que, como director de animación de Los rescatadores, apareció caricaturizado bajo los rasgos del gato Rufus. Johnston se retiró oficialmente en 1981, con Tod y Toby.

En 2004, Johnston apareció dibujado, junto a Frank Thomas, en un Los increíbles, una de las memorables películas surgidas de la unión entre Disney y Pixar; ambos comentaban: "No hay escuela como la vieja escuela". La muerte del último de los "nueve ancianos" marca el fin de una era de sueños, en un momento en que los dibujos digitales reinan en la pantalla. Un momento en que incluso nuevos creadores como Glenn Keane y John Lasseter alaban a los viejos maestros como Ollie Johnston.

Ollie Johnston, en los Estudios Disney en 1967.
Ollie Johnston, en los Estudios Disney en 1967.ASSOCIATED PRESS

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS