El premiado valor de la memoria

Se podría pensar, en una primera impresión del premio recibido por Arrugas, de Paco Roca, que los profesionales de la historieta española han seguido el ejemplo de los Oscar: para ganar un premio de interpretación hay que representar a un enfermo. Otros podrían teorizar que, al tratar los efectos de la enfermedad de Alzheimer, los votantes han pensado que, al ser un tema "serio", el tebeo es de más calidad.

Incluso debe de haberlos que se mesen los cabellos pensando que se ha premiado un tebeo que toca la vena sensible cual telefilme. Y todos estarían equivocados.

Porque es verdad que los protagonistas de Arrugas son enfermos de Alzheimer, pero Paco Roca no se queda en la imagen facilona. Con cierta temeridad, Roca se introduce en un campo más espinoso, el de la memoria y la vejez, surcando una senda compleja en la que intenta reflexionar sobre este temido proceso del envejecimiento. Y lo hace con inteligencia, evitando las fáciles escenas melodramáticas. Y Roca no se queda ahí: plantea lúcidas ideas sobre la memoria y acerca del tratamiento de la sociedad a los mayores, a la vez que demuestra una exquisita sensibilidad.

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Su lectura debería ser complementada con la del ganador en la categoría internacional, S., del italiano Gipi, un largo paseo por los mecanismos de la memoria, por cómo el ser humano construye su pasado con recuerdos que pueden ser reales o imaginarios, pero que conforman la realidad que llamamos vida. Este año, más que nunca, los premios del salón quedarán en la memoria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 18 de abril de 2008.

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