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Imputado el arquitecto de las obras del colegio que se desplomó

El juez solicita a Urbanismo un informe sobre las causas del derrumbe del techo.- El Ayuntamiento ha dado permiso al colegio para finalizar las obras

Los escombros del colegio Sagrado Corazón siguen levantando polvo. Jacobo Palacios Vallespín, arquitecto responsable de las obras de ampliación del colegio Sagrado Corazón, que se derrumbó el pasado 25 de diciembre, tiene que declarar hoy como imputado ante el magistrado del Juzgado de Instrucción número 43 de Madrid.

Padres de alumnos del colegio presentaron una denuncia contra el arquitecto, la constructora Aedificat y la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento por un delito contra la seguridad colectiva, tras desplomarse el techo del salón de actos del edificio situado en la calle de Paraguay, número 10.

Los hermanos corazonistas habían construido una pista de baloncesto en la azotea del inmueble sin la correspondiente autorización municipal. Los informes técnicos del área de Urbanismo demostraron que el edificio se desplomó en parte por las obras que la empresa Aedificat había ejecutado en el techo del colegio. Por eso, el juez José María Casado ha citado en calidad de imputado al arquitecto para tomarle declaración.

El juez también ha llamado como testigos al arquitecto del proyecto original de 1981, Francisco Pérez Arbués, y al hermano corazonista Guillermo Maylin, responsable del centro educativo.

El juez Casado, en los fundamentos jurídicos del auto, considera que los hechos objeto de la denuncia podrían ser constitutivos de delito por la inobservancia de las obras que se han realizado. "Es decir, un daño de extraordinaria gravedad e importancia por su afección a gran número de personas".

Además, el juez ha solicitado a Gerencia de Urbanismo un informe detallado sobre las causas del derrumbamiento de parte del colegio. Entre los documentos reclamados por el magistrado se relacionan las causas del siniestro y los motivos de la demolición de la parte no afectada de la fachada.

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Los 1.290 alumnos del centro estaban de vacaciones en el momento en que el techo se desplomó, por lo que no hubo daños humanos cuando se produjo el suceso. Pero pudo ocurrir una desgracia, y así lo reconoce un informe municipal con fecha de 15 de febrero de este año. "El hecho de que no haya habido daños personales no exime al colegio de su negligencia, ya que estamos hablando de un enorme riesgo que han corrido los alumnos del centro, habiéndose jugado con la vida de todos ellos y de sus familias", decía el estudio que elaboró el Ayuntamiento de Madrid para tratar de esclarecer las causas del suceso de diciembre. Los niños no pudieron comenzar las clases en el centro después de las vacaciones de Navidad. Los chavales han sido asignados a otros centros situados en Chamartín, al colegio Miguel Hernández (en el distrito de Latina) y al colegio Highlands, en La Moraleja.

Independientemente del comienzo del procedimiento judicial, el Ayuntamiento ha permitido al colegio terminar las obras. Hace dos semanas, Urbanismo otorgó una licencia al Sagrado Corazón para que finalizase las obras sobre el patio del colegio.

Los trabajos estaban paralizados por el propio Ayuntamiento por infringir las normas permitidas en la anterior licencia. Se había autorizado la reforma del patio, pero no la construcción de un aparcamiento subterráneo. A raíz del desplome del techo del colegio, el Ayuntamiento impuso una multa de 100.000 euros a los hermanos corazonistas, propietarios del centro educativo, por construir una cancha de baloncesto en la azotea sin licencia.

La empresa Aedificat ha sido la encargada de realizar todas las obras del colegio desde hace más de cinco años, entre las que se incluyen la pista de baloncesto en la azotea y el aparcamiento, que no contaba con licencia municipal. Los hermanos corazonistas han manifestado en varias ocasiones que pretenden construir un nuevo edificio en el mismo lugar donde estaba el que se desplomó. Los religiosos han adjudicado las obras a la misma empresa, Aedificat.

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Sobre la firma

Jesús Sérvulo González
Redactor jefe de Economía y Negocios en EL PAÍS. Estudió Económicas y trabajó cinco años como auditor. Ha cubierto la crisis financiera, contado las consecuencias del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el rescate a España y las reformas de las políticas públicas de la última década. Ha cursado el programa de desarrollo directivo (PDD) del IESE.

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