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El 80% del agua envasada procede del Montseny

Cataluña embotella 1.500 millones de litros al año, el 27% del total de España

Un simple vistazo al mapa de aguas de Cataluña sitúa una actividad febril en el parque natural del Montseny y las Guilleries, en la comarca de la Selva (Girona). De allí han salido las principales marcas del sector, como Font Vella y Viladrau, explotadas a través de grandes multinacionales como Danone y Nestlé Waters, respectivamente. Según la patronal catalana de las aguas envasadas, el 80% de la producción en Cataluña procede de estas montañas. Fontdor, Font Selva, Font Agudes, Font del Regàs y Aigües del Montseny son otras de las marcas que beben de los manantiales subterráneos de Sant Hilari Sacalm, Arbúcies y Sant Esteve de Palautordera.

Las extracción de agua se hace de forma controlada, según la patronal El aumento de la demanda puede secar manantiales y acuíferos

En total, se extraen 1.500 millones de litros al año, unos cuatro millones al día, lo que supone el 27% del total de litros envasados en el conjunto del Estado. La Asociación Catalana de Envasadores de Aguas agrupa a 25 empresas que representan el 100% de la actividad en Cataluña.

Las restricciones sobre el consumo de agua potable que prevé el decreto de sequía emitido por el Departamento de Medio Ambiente no afectan al sector de las aguas embotelladas, que incluye las minerales naturales, las de manantial y las preparadas. El motivo es que las aguas termales y minerales no son de titularidad pública, a diferencia de los recursos geológicos e hidráulicos, que sí lo son. Actualmente, este tipo de aguas dependen de la dirección de Minas del Ministerio de Industria y se rigen por una ley de 1973, de Minas, y otra de 1985, de Aguas.

A principios de 2007, Industria presentó un anteproyecto de ley para declarar de dominio público las aguas minerales y termales. En España, la mayoría de manantiales son propiedad privada de las empresas embotelladoras con un permiso de explotación. La patronal del sector reaccionó mal ante la propuesta al considerar que el Gobierno "vulneraba" sus derechos y se proponía realizar una "nacionalización" del negocio.

El caso de la "guerra de balnearios" que estalló a finales de 2007 en Caldes de Malavella (Selva) puso de manifiesto la falta de control por parte de la dirección general de Energía y Minas, organismo dependiente de Economía y Finanzas con competencias sobre las aguas termales y minerales en Cataluña. Su titular, Agustí Maure, sólo pudo mediar entre las empresas en conflicto, Vichy Catalán y Prats, y destapó el malestar de los vecinos ante una situación que consideran "injusta".

El Consistorio de esta villa termal ha exigido a la Generalitat, que "tutele de forma efectiva" la explotación de estos recursos. Más allá de las pugnas por la titularidad de estas aguas, interesa saber si su explotación repercute en la sequía que afecta a Cataluña. Según la Asociación Nacional de Bebidas y Aguas Envasadas (Aneabe), la falta de lluvias y el calentamiento del planeta apenas ha afectado a los acuíferos y las aguas subterráneas. Aneabe, que agrupa a más de 100 plantas embotelladoras de toda España, considera que los acuíferos minerales "están muy controlados". Una opinión idéntica tiene la Asociación Catalana de Envasadores de Agua, que asegura que las extracciones se hacen en cantidades controladas para mantener la "sostenibilidad y ayudar a la renovación". No obstante, entidades como el Centro de Investigación e Información en Consumo alertan sobre el aumento de la demanda de agua embotellada. Creen que puede llevar aparejada la sobreexplotación de manantiales y acuíferos en determinadas zonas en las que en tiempos de sequía la propia población local tiene problemas de abastecimiento.

El consumo de agua envasada se ha disparado en los últimos años y las ventas han aumentado el 80% en la última década, según los últimos datos estadísticos elaborados por el sector. La producción aumentó más del 5% en 2006 y con 5.765 millones de litros anuales coloca a España como cuarto productor europeo detrás de Italia, Alemania y Francia. En cuanto a consumo, ocupa la quinta posición, con un promedio de 129 litros de agua envasada por habitante y año. Baleares, Cataluña y Comunidad Valenciana lideran el consumo y en ciudades como Barcelona más del 54% del agua que se bebe es embotellada, según la Agencia de Salud Pública. El motivo: el mal sabor que achacan al agua del grifo y el recelo sobre el estado de la red pública potable.

El mercado de aguas envasadas mueve en España más de 1.000 millones de euros anuales y emplea a 4.500 trabajadores. En Cataluña, son 337 millones de euros y 2.500 empleos. Encabeza el sector el Grupo Danone, con más del 26% de la cuota de mercado a través de las marcas Font Vella y Lanjarón, seguido de Nestlé Waters, Vichy Catalán y Grupo Pascual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de abril de 2008