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Laguardia entierra su campo de golf

La mayoría de propietarios logran que los terrenos vuelvan a ser rústicos - E La investigación del intento de soborno se extiende a la compra de suelo

Laguardia abandona definitivamente su campo de golf en las faldas de la sierra de Cantabria. El proyecto, más urbanización de chalés que apuesta deportiva, según reconoció ayer su alcaldesa, María Jesús Amilibia, del PNV, no saldrá adelante. El pasado jueves, un total 48 de los 50 de los propietarios de los terrenos decidieron que vuelvan a recalificarse como suelo rústico. Se pone así fin a lo que Amilibia calificó ante la comisión de Administración Local de las Juntas Generales de Álava como un "pelotazo urbanístico" que en todo momento tuvo en contra los informes de la Diputación foral, gobernada por el PP. Se da la paradoja de que este partido se ha mantenido hasta junio de 2007 al frente del Ayuntamiento de Laguardia como único impulsor del proyecto.

La alcaldesa califica el proyecto de claro "pelotazo urbanístico"

La propuesta inicial, que se presentó en 2002, abarcaba un millón de metros cuadrados y preveía la urbanización de 100 viviendas. Un proyecto inviable, según reconocen expertos como el golfista Severiano Ballesteros, que ha cifrado en 400 las viviendas necesarias para mantener un campo de golf no urbano. Quizás por ello, en 2005, el Ayuntamiento gobernado por Javier San Pedro (PP) amplió el plan a dos millones de metros y 500 viviendas, lo que obligaba a modificar las normas subsidiarias que permitían el primer proyecto.

A finales de 2005 llegó a aprobarse esa modificación, con la abstención del PNV, que tenía 4 de los 9 concejales del pleno. El resto, incluido el alcalde, pertenecían a PP. En junio de 2007, la llegada a la alcaldía del PNV (cuatro ediles) con el apoyo del concejal de EA dio un vuelco a la cuestión. La oposición, por vez primera, tenía acceso a la información sobre compraventa de terrenos en Laguardia. "Estaba claro que nadie pensaba en el aspecto deportivo del proyecto y sí en las posibilidades de enriquecimiento que ofrecía la operación inmobiliaria", destacó ayer Amilibia en las Juntas Generales.

Fue entonces cuando se produjo el momento de comprar la voluntad del concejal de EA, Gregorio López Gonzalo, a quien ofrecieron 90.000 euros por cambiar su voto, la posterior denuncia de este edil a la Ertzaintza, la detención de los presuntos sobornadores, y la apertura de un voluminoso sumario que se mantiene bajo secreto judicial. Se sabe que, además de la investigación del soborno, se han abierto otras pesquisas sobre la compraventa de fincas, en las que ha sido principal protagonista, actuando como testaferro, el candidato a alcalde por el PP, César García Olano.

El anterior alcalde popular votó a favor del proyecto, aunque era dueño de terrenos

Javier San Pedro, hijo (Laguardia, 1966), pertenece a una de las familias fuertes del Partido Popular en el País Vasco, bien afianzada por la amistad que ha heredado con Jaime Mayor Oreja, entre otros dirigentes. Desde tiempos de la UCD, su padre consolidó un poder cuasi caciquil en la villa principal de la Rioja Alavesa, que su hijo mantuvo hasta que perdió las elecciones el pasado mes de junio. Hasta entonces, ni la oposición ni el secretario podían acceder a informaciones sensibles, como la que constataba que era propietario de terrenos en donde se iba a levantar una ambiciosa urbanización con campo de golf.

Evidentemente, San Pedro conocía que contaba con intereses patrimoniales en ese proyecto, que habían rechazado tanto la Diputación de Álava como el Gobierno vasco, pero no lo hizo público. Es más, como muestran las actas de los plenos municipales, votó a favor del proyecto del campo de golf ampliado a sabiendas de que tendría que haberse abstenido de participar en la votación, por ser parte interesada, como indica la ley. "No me acuerdo de que votara a favor", dice ahora, aunque no le queda más remedio que reconocer su participación en lo que la alcaldesa calificó ayer de "pelotazo urbanístico". María Jesús Amilibia insistió en que la actual corporación quiere pasar página y abandonar el proyecto cuanto antes. "En mayo se volverán a calificar los terrenos como rústicos", avanzó.

La alcaldesa reconoce que el Ayuntamiento va a perder mucho dinero con esta recalificación. Si se paga de contribución 30 euros por 10.000 metros cuadrados de suelo rústico, se había pasado a 210 euros por urbanizable. "Pero, teniendo en cuenta que el campo de golf es inviable, nos parece injusto mantener ese impuesto", añadió.

El anterior alcalde, Javier San Pedro, fue uno de los dos propietarios de los 50 que votó en contra de la nueva calificación. Todavía mantiene esperanzas en que su proyecto inicial pueda llevarse a cabo, a pesar de lo sucedido y de la situación que atraviesa el sector de la construcción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de abril de 2008

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