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Irán anuncia la instalación de 6.000 nuevas centrifugadoras de uranio

Teherán ignora las sanciones internacionales sobre su programa atómico

Las resoluciones de Naciones Unidas y las sanciones de la comunidad internacional no hacen mella en el régimen iraní, que prosigue sin pausa su plan para enriquecer uranio, proceso en el que Occidente ve asomar la amenaza del armamento nuclear.

El presidente de la República Islámica, Mahmud Ahmadineyad, anunció ayer el comienzo de la instalación de 6.000 nuevas centrifugadoras, que se sumarán a las 3.000 ya instaladas. Washington y otras capitales europeas reaccionaron con preocupación y hablaron de un potencial desencadenamiento de nuevas sanciones.

Ahmadineyad aprovechó la celebración del Día Nacional de la Tecnología Nuclear para, con una puesta en escena épica y rodeado de defensas antiaéreas, anunciar en Natanz, en el centro del país, que Irán seguía adelante con sus planes nuclearizadores. "Hoy ha comenzado el proceso de instalación de 6.000 nuevas centrifugadoras", anunció el presidente en declaraciones recogidas por la agencia Irna. El líder iraní habló tras visitar las instalaciones de investigación nuclear de Natanz, donde algunas fuentes revelaron que había recibido información sobre las centrifugadoras de nueva generación en que trabajan sus científicos. Son del tipo llamado IR-2, fabricado con fibra de carbono y derivado del modelo P-2, de acero especial, derivado a su vez de las P-1 ya instaladas y en producción en la planta de Natanz.

"Cada decisión del Gobierno iraní aísla a su pueblo", dice un portavoz de EE UU

La jornada marcó el segundo aniversario del lanzamiento de los procesos de enriquecimiento de uranio por la República Islámica, cuarto exportador mundial de crudo que dice necesitar la tecnología nuclear para producir electricidad y dotarse de los medios para hacer frente a futuras necesidades energéticas. El año pasado, con el motivo de la misma fiesta nuclear, Ahmadineyad anunció que su país pasaba a la fase industrial del enriquecimiento de uranio con la meta de contar con 50.000 centrifugadoras.

El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ya hizo saber en su último informe, presentado en febrero, que Irán trabajaba en la instalación de nuevas centrifugadoras, que se venían a añadir a las ya en funcionamiento. Expertos en la materia calculan que 1.500 centrifugadoras son capaces de producir los 20 kilos de uranio altamente enriquecido, lo que permitirá fabricar una bomba atómica. El OIEA mantiene que la capacidad de enriquecimiento de Irán está muy por debajo de lo teóricamente posible.

Las reacciones de Occidente al anuncio de Ahmadineyad fueron instantáneas, como corresponde a lo que se percibe como un nuevo gesto de desafío. "El Gobierno iraní sigue violando las numerosas resoluciones adoptadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y cada decisión que toma aísla a su pueblo y le expone a nuevas sanciones internacionales, financieras y diplomáticas", comentó un portavoz de la Casa Blanca.

Dentro de una semana está prevista una nueva ronda de negociaciones entre Irán y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China) y Alemania para analizar el estado de la cuestión y considerar la posibilidad de ofrecer alguna zanahoria más a Teherán si abandona el palo de las sanciones.

Londres se sentía ayer burlado con las noticias llegadas de Natanz y aireaba su frustración, mientras Bernard Kouchner, jefe de la diplomacia francesa, hablaba en París de preocupación y de la necesaria vigilancia. "Me temo que tendremos que seguir por el camino de las sanciones si no recibimos una respuesta de los iraníes", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de abril de 2008