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La Guardia Civil investiga el traslado a España de chatarra del 'New Flame'

Exteriores asegura que Gibraltar comunicó el tráfico de residuos

Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil investigan el traslado de chatarra procedente del New Flame que se está realizando desde Gibraltar a España, a través de la aduana de La Línea de la Concepción (Cádiz), desde hace 25 días. Más de 200 toneladas de chatarra procedente del desguace del barco panameño, encallado desde el 12 de agosto, frente a la costa de Gibraltar, se encuentran ya en suelo español después de que la empresa Reciclajes Campo de Gibraltar de Cádiz y su Bahía, se haya encargado de su transporte desde el otro lado de la verja.

Medio Ambiente estudia si se incumple la normativa de la UE

La Consejería de Medio Ambiente anunció ayer que está analizando la situación para determinar posibles incumplimientos de la normativa europea sobre importación de residuos. Sin embargo, el diputado socialista Salvador de la Encina aseguró que según el Ministerio de Exteriores "en todo momento ha existido comunicación" por parte del Ejecutivo gibraltareño. De la Encina dijo que "la chatarra no es contaminante" y por lo tanto, "se trata de una transacción comercial de las que se realizan habitualmente entre Gibraltar y España, ya que tanto Hacienda como Aduanas han confirmado que los trámites llevados a cabo son legales".

Según confirmó ayer, David Tapiero, propietario de esta empresa situada en la zona de Guadarranque en San Roque (Cádiz), "desde principios del mes de marzo se están realizando estos traslados sin ningún tipo de problema. Desde el primer día se informó a la Guardia Civil que ha tomado fotos de la carga y datos de la mercancía".

Esta empresa sanroqueña tiene un contrato con la gibraltareña Steel Macltd Co. que se encarga de vender la chatarra generada por el corte del carguero. Y es que el apagón informativo decretado el miércoles por el Gobierno de Gibraltar ha impedido confirmar hasta ayer la existencia de estos transportes, denunciados por los grupos ecologistas la pasada semana.

Fue precisamente la voz de alerta de los conservacionistas la que llevó a la Guardia Civil a inmovilizar el pasado miércoles, en la aduana de Gibraltar, dos camiones que transportaban 7.000 y 22.000 toneladas de chatarra procedente del barco. Entre la mercancía, se encontraron "fragmentos metálicos oxidados no declarados en la correspondiente documentación", según fuentes del Instituto Armado. "Se trata de chatarra fragmentada que podría formar parte de la carga del barco y que habría quedado adherida a las zonas que están siendo cortadas y trasladadas hasta aquí", manifestó David Tapiero, cuya empresa ha cuantificado en unos 800 kilogramos, la cantidad de chatarra que posee en sus depósitos y que no forman parte de los restos del armazón del New Flame. "Se trata de una chatarra que no es contaminante y que podría estar formada por restos de hierros y automóviles", dijo el empresario.

Mientras, un total de 35 buzos se encargan de ir cortando el barco en trozos que son elevados por dos grandes grúas a bordo del Barge 408 que traslada la chatarra a tierra para su posterior transporte a España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de abril de 2008