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Un retrato de Tintoretto acerca la pintura veneciana al Bellas Artes

La obra ha sido cedida temporalmente por el Museo Cerralbo, de Madrid

Es el retrato de un hombre de mediana edad, sobrio en su composición y colorido, con el rostro iluminado y la mano derecha ligeramente levantada. Fue pintado hacia 1555, por Jacopo Robusti, llamado Tintoretto (Venecia 1518-1594), uno de los grandes de la escuela veneciana del siglo XVI y desde ayer enriquece la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Retrato de caballero, cedida temporalmente por el Museo Cerralbo, de Madrid, plasma, en opinión de algunos investigadores, la figura de Agostino Doria, miembros de una ilustre familia de Génova.

El lienzo estuvo en la exposición que el Prado dedicó a su autor en 2007

El retrato se ajusta a un modelo típico del pintor veneciano, segun Marian Granados, conservadora del Cerralbo. El caballero se adelanta sobre un fondo neutro, con todo la fuerza psicológica cargada sobre la mirada. "Tintoretto rompió deliberadamente con la tradición veneciana en sus obras narrativas, pero la respetó en la ejecución de retratos que le reportaban una clientela fija e ingresos constantes", explica la conservadora. Sus retratos resultan "ajenos al derroche de recursos manieristas" de las grandes escenas religiosas destinadas a las iglesias de su ciudad.

No es fácil ver obras de Tintoretto fuera de Venecia, la ciudad donde nació y que sólo abandonó en dos ocasiones, y donde realizó sus grandes obras para iglesias y masiones. No se conoce con exactitud el camino por el que el Retrato de caballero llegó al Museo Cerralbo, creado con las colecciones donadas al Estado por Enrique de Aguilera y Gamboa (1845-1922), marqués de Cerralbo. Es muy probable que el marqués de Cerralbo comprara la pintura hacia 1884 a la testamentaría del marqués de Salamanca, quien lo poseía desde que en 1861 adquirió la galería de cuadros de José de Madrazo.

El Retrato de caballero formó parte de la gran antológica dedicada el pasado año a Tintoretto por el Museo del Prado, que reunió en Madrid cerca de 70 piezas del autor veneciano.

El programa de La obra invitada comenzó en 2001 con la presentación de la escultura Bilbao, de Richard Serra, cedida por un coleccionista privado. Después llegaron desde distintos museos obras de estilos dispares, como Figure, de Picasso, un óleo pintado por Pablo Picasso en 1928 con rasgos que le acercan al surrealismo; el retrato retrato Diego de Mexía, marqués de Leganés, de Van Dick; Carnero, de Zurbarán; La Anunciación, de El Greco, y Nadadora, de Joaquín Sorolla, entre otras. La última obra invitada fue Patio del palacio de los Dux de Venecia (1883), de Martín Rico, que abandonó el museo bilbaíno el pasado fin de semana. Retrato de caballero estará expuesta en el Bellas Artes hasta el próximo 29 de junio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de abril de 2008