Nombramientos en el PP

Rajoy exhibe su autonomía al colocar a su 'mano derecha' como portavoz

El líder del PP apuesta por la juventud de Sáenz de Santamaría frente al perfil político más sólido de González Pons - Rajoy: "Hemos tenido un resultado digno"

Llevaba tres semanas en silencio, preparando un discurso clave, y por eso todos pensaron que sería impactante. Pero su tono cansino apenas obtuvo aplausos, y sólo logró desperezar a las casi 500 personas de la Junta Directiva Nacional que había convocado allí cuando lanzó la noticia con la que cerró el discurso: Soraya Sáenz de Santamaría, su mano derecha, la única dirigente conocida cuya carrera política depende totalmente de él, la que se sienta a su lado en la planta séptima de Génova, será la nueva portavoz parlamentaria.

La diputada vallisoletana, de 37 años, -que llegó al Congreso en 2004 de rebote, porque era la número 18 de la lista por Madrid y entró al salir algunos veteranos hacia el parlamento europeo- ha vencido en la carrera por el puesto clave en la oposición a hombres de mucho mayor perfil político como Esteban González Pons -que estuvo en la carrera hasta última hora de la noche del domingo, según personas de su entorno-, Juan Costa o Manuel Pizarro.

González Pons estuvo en la carrera hasta la noche del domingo
"Hay comunidades donde se trabaja más, y eso se nota", dijo el líder del PP
La autonomía de criterio que tenía Zaplana es ahora impensable
"Somos la oposición con más diputados en la historia de la democracia"

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Tanto González Pons como Costa implicaban, al igual que Sáenz de Santamaría, una renovación importante del PP, que ha tenido en ese puesto los últimos cuatro años a Eduardo Zaplana, muy vinculado a la última etapa del Gobierno de José María Aznar y muy aplaudido ayer cuando Rajoy recordó que ha sido él quien ha renunciado a seguir como portavoz.

Pero la diputada tenía algo de lo que ellos carecían. Es como una extensión de Rajoy, no hace nada sin consultarle, y tanto fuera como dentro del partido el mensaje es claro: el líder pone a su gente, a su equipo, sin importarle los equilibrios territoriales. Es él quien se responsabiliza de la labor de oposición -con Sáenz de Santamaría las discrepancias o autonomía de criterio que se han visto con Zaplana son impensables- y sobre él recaerán los éxitos o fracasos de la travesía del desierto que le espera.

La diputada es respetada dentro del partido por su labor profesional y su inteligencia, pero no tiene la experiencia de González Pons, bregado en mil batallas internas y ex portavoz en el Senado y en las Cortes de la Comunidad Valenciana.

Con la decisión clave tomada, después de mucho esfuerzo y un largo silencio que le ha generado las críticas más duras en los medios conservadores desde que está al frente del PP, Rajoy se presentó ante los suyos con un tono que a ratos sonaba agotado. Habló muy poco de futuro, de proyecto, y no logró en ningún momento levantar el entusiasmo de la cúpula de su partido, que apenas interrumpió su diatriba. Claro que nadie habló después para contradecirle -sólo Ángel Acebes y Manuel Fraga lo hicieron antes que él-.

En algunos momentos, Rajoy parecía perdido. En el análisis de la derrota electoral, que explicó sobre todo porque "hay comunidades autónomas donde se trabaja más y otras donde se trabaja menos, y eso se nota", llegó a decir: "Hay algunas personas que nos dieron su voto y su apoyo en 2004 y no han podido hacerlo ahora porque fallecieron a lo largo de estos cuatro años. Nos han entrado votos de personas que no podían votar porque no tenían los 18 años en aquel momento; hemos perdido algunos votantes, muy pocos, pero lo que más me importa señalar aquí es que hemos crecido fundamentalmente a costa del PSOE". Sobre la idea de que el PP ha arrebatado votos a los socialistas, Rajoy construyó un intento de insuflar ánimos al partido: "Podemos y debemos ganar en 2012, es más, en este momento lo más probable es que ganemos".

Sin embargo, la mayor parte del tiempo lo dedicó a tratar de minimizar la derrota -"hemos tenido un resultado digno. Tenemos 500.000 votos más que en 2004. Somos la oposición con más diputados en la historia de la democracia"- y, sobre todo, a desmentir las críticas que ha recibido en los últimos días, esto es, que el fracaso en las elecciones se ha debido a su perfil como candidato, no muy bien valorado en las encuestas.

"Si yo creyera que mi persona hubiera sido un obstáculo que dificultó el triunfo del PP, no me presentaría. Si yo no tuviera 100% de ilusión, ganas y empuje, no me presentaría. Entre mis objetivos vitales no está el limitarme a estar sentado en un butacón en la planta séptima de la calle Génova cuatro años. Yo me presento porque es lo mejor para nuestro partido, porque creo que puedo ser un buen presidente del Gobierno de España". Sólo ahí, cuando Rajoy parecía al fin transmitir algo de emoción, logró un aplauso. Pero fue el único.

Rajoy la ha elegido porque tiene 'preparación, conocimientos y experiencia'ATLAS

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 31 de marzo de 2008.

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