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La movilidad en Madrid

Lamela anuncia nuevos estudios para un túnel bajo el Prado

La Comunidad esgrime un informe de movilidad que eleva el tráfico un 31% al lado del Retiro

El Gobierno regional ha encontrado en el tráfico el talón de Aquiles del proyecto de reforma del eje Prado-Recoletos, el plan estrella de Alberto Ruiz-Gallardón para esta legislatura. Y a él se aferra para dar una nueva batalla al alcalde de Madrid, el eterno adversario de su mismo partido, el PP, en el punto que más duele, ya que Ruiz-Gallardón condicionó su renuncia a la política -aunque luego se echó atrás- a que saliera adelante este proyecto.

Carlos V, Cibeles y Neptuno se colapsarán, según el Ejecutivo

Ecologistas en Acción acusa a Aguirre de "absoluta hipocresía"

A juicio del Ejecutivo de Aguirre, la peatonalización de gran parte del eje -que pasará de tener cuatro carriles por sentido a dos entre Atocha y Cibeles- acarreará graves incidencias para la circulación en toda la capital, ya que el Ayuntamiento no ha planteado una alternativa para derivar los vehículos. Si hay colapso del tráfico, concluye, afectará a la contaminación y, por tanto, cae bajo las competencias regionales sobre Medio Ambiente. Para que nadie dude de las buenas intenciones del Gobierno regional, el consejero de Transportes, Manuel Lamela, anunció ayer que ha encargado nuevos estudios de viabilidad para un subterráneo bajo el paseo, que permita derivar el tráfico bajo tierra, y que enviará al Ayuntamiento, para que el plan no sufra retrocesos. Es la fórmula que Aguirre siempre ha querido para el paseo, pese a la oposición de Ruiz-Gallardón. En 1999, cuando era presidente de la Comunidad, promovió la declaración de Bien de Interés Cultural del paseo del Prado, para evitar que el entonces alcalde, José María Álvarez del Manzano, abriera un túnel. "Es algo que ya se descartó a finales de los noventa", dijo del subterráneo el vicealcalde Manuel Cobo.

Pero el Gobierno regional calcula que, tal y como está el proyecto, el tráfico disminuirá cerca del 40% en todo el eje. Es una versión incontrastable, porque el Ayuntamiento se negó ayer a facilitar información sobre la reforma. Sí se pronunció Transportes, que asegura que ha elaborado un estudio de movilidad a partir de la información presentada por el Ayuntamiento en noviembre de 2007, y "actualizando datos de aforos municipales y teniendo en cuenta la Encuesta domiciliaria de movilidad 2004, además de realizar microsimulaciones", aseguran.

El estudio concluye que la reducción de la circulación de Prado-Recoletos derivará los vehículos a las calles que rodean el parque del Retiro, Alfonso XII (que recibiría el 31% más del tráfico que ahora registra, unos 14.000 vehículos más al día) y Menéndez Pelayo (el 11%, unos 3.000 coches), pero también a otros ejes de norte a sur como la calle del Doctor Esquerdo (el 5%, con 2.900 vehículos) o la calle de Toledo (el 11%, unos 2.000 turismos). Además, la M-30 sumaría otro 5% a su tráfico actual, con 5.000 vehículos diarios.

Transportes asegura también que en algunos puntos del centro "se generarán fuertes atascos" por el cruce de desplazamientos, con posibilidad de colapsar la glorieta de Carlos V, Cibeles, Neptuno y la intersección de Ciudad de Barcelona con Alfonso XII. "La reducción de la velocidad por motivos de congestión y no por diseño viario incrementa los niveles de contaminación acústica y generación de gases contaminantes, debido al número elevado de arranques, aceleraciones y frenazos", sostiene Transportes.

El portavoz de Ecologistas en Acción, Juan García Vicente, acusó a Aguirre (que ha eludido la declaración de impacto ambiental del desdoblamiento de la M-501, la carretera de los pantanos), de mostrar "absoluta hipocresía" al anunciar que exigirá un estudio de impacto medioambiental. García Vicente dijo a Europa Press que "hay que ser consecuente", y añadió que se deberían haber hecho análisis de obras como la de la M-30.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de marzo de 2008