Castilla-La Mancha pide el fin del trasvase Tajo-Segura

El vicepresidente primero y portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Fernando Lamata, criticó el jueves a la Generalitat por poner dificultades al desarrollo de las desaladoras en el litoral Mediterráneo y anunció que el Ejecutivo regional "va a pelear" por conseguir la caducidad del trasvase Tajo-Segura.

Lamata considera una lástima que los gobiernos valenciano y murciano haya "puesto dificultades al desarrollo de las desaladoras", porque si los diputados castellanomanchegos eligieron 2015 como fecha de caducidad para el trasvase es porque entonces la capacidad de agua desalada podría ser tres veces superior a su consumo. El político castellano, además, recuerda que los embalses de cabecera, Entrepeñas y Buendía, contienen unos 270 hectómetros cúbicos, "casi en la raya" de los 240 en los que por ley se prohíben más trasvases. El llamado mar de Castilla "está seco" y "es difícil que se recupere", lamenta. Lamata reitera que "hay que reasignar dotaciones" porque la del Tajo es "cuenca cedente, que es preferente".

El vicepresidente primero de Castilla-La Mancha se mostró convencido de que la reforma del Estatuto de Autonomía, que examinarán las Cortes Generales a partir de abril, "saldrá adelante y además este año". Lamata defiende que el contenido de este estatuto es "comparable" con el que han aprobado otras autonomías, pero admite que habrá que "convencer" al Gobierno, al grupo socialista "y sobre todo al Partido Popular". El portavoz admite que, tanto en materia de agua como de financiación, la reforma que aprobaron por unanimidad las Cortes de Castilla-La Mancha tiene "algunas propuestas discutibles", pero que éstas se pueden "negociar" dentro del "paquete" que suponen todas ellas. "No va a ser Castilla-La Mancha la única que no pueda plantear el tema del agua", apostilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 20 de marzo de 2008.

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