El peso de los vuelos intercontinentales persiste bajo mínimos en El Prat

La Generalitat reclama que el futuro dueño de Spanair incorpore capital catalán

Un año después de la gran algarada empresarial en IESE para reclamar que El Prat se convierta en un gran aeropuerto de vuelos intercontinentales, su peso en el total del tráfico continúa estancado bajo mínimos. En un irrisorio 1,5% el año pasado. Una décima más, eso sí, que en 2006, cuando los pasajeros de largo radio supusieron el 1,4%. El Comité de Desarrollo de Rutas Aéreas (del que forma parte AENA, la Generalitat, la Cámara de Comercio y el Ayuntamiento de Barcelona) trató ayer de sacar brillo a la evolución del tráfico al presentar el balance de actividad, pero las cifras son tozudas.

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Barcelona aún toca hueso a la ahora de lograr vuelos de larga distancia y se consolida como aeropuerto de referencia para los vuelos de bajo coste. Hoy por hoy sólo está conectada con ocho destinos intercontinentales mediante vuelos directos, después de que el fiasco de Air Madrid supusiera el fin de los vuelos varios a América Latina a finales de 2006. El año pasado, las dos nuevas rutas a Montreal y México DF y el tirón del tráfico de Estados Unidos -por lo atractivo de la debilidad del dólar- lograron compensar el efecto y alcanzar los 500.409 pasajeros, lo que supone un aumento del 17% pero, dentro de los 32,8 millones de pasajeros que movió El Prat en total, deja su cuota ese testimonial 1,5%. Aun así, más del 55% del tráfico procede del resto de España (ver más datos en el cuadro).

El nuevo fichaje de AENA para luchar contra esta sequía, la ex directiva de Vueling Anita Gackowsa, se pondrá manos a la obra de la mano del comité de rutas, en un entorno de desaceleración económica mundial algo adverso. El objetivo es seducir a esas 47 compañías con las que el comité ha mantenido contactos, sobre todo para mercados "claramente identificados" como México, Argentina, Brasil y Japón, donde hay una "demanda insatisfecha" de nuevas conexiones.

Spanair 'catalana'

La venta de Spanair también está en el punto de mira del Gobierno catalán y de los empresarios como una oportunidad de lograr que por fin una compañía apueste por hacer de El Prat su gran hub o centro de conexiones de vuelos intercontinentales. El secretario de movilidad de la Generalitat, Manel Nadal, y el presidente de la Cámara de Comercio de la Generalitat, Miquel Valls, verbalizaron ayer su interés por que, sea cual sea el futuro comprador de la compañía, que grupo SAS ha puesto a la venta, "dé entrada a capital catalán".

Un "capital catalán" al que ambos aludieron en abstracto y que no ha presentado una ofertan por Spanair, pero que en cambio sí está dispuesto a formar parte del accionariado del caballo ganador, aquel grupo que se haya arriesgado y ganado la puja por esta aerolínea. Además de Iberia y el nuevo grupo llamado Gadair, hay alguna otra oferta en liza y ninguna tiene más posibilidades que el resto, según remarcó ayer Nadal.

La opción de Gadair despierta más simpatías en el mundo político y empresarial de Cataluña que la de Iberia. El secretario de Movilidad recalcó que la venta de Spanair es una operación mercantil, que SAS venderá "al mejor postor" que y la Generalitat no puede "interferir" en el proceso. Paradójicamente, acto seguido, exigió que "compre quien compre, es necesario que apueste por Barcelona, alimente con vuelos interiores que permitan conexiones internacionales y renueve la flota de los aviones de Spanair". E insistió en que el aeropuerto de Barcelona no puede estar en manos de una sola alianza".

El propio presidente, José Montilla, , en línea con la Cámara de Comercio, advirtió de que la Generalitat se personaría ante Competencia si es Iberia la que compra Spanair, porque controlaría más de la mitad del tráfico de El Prat. Iberia despierta recelos por su apuesta por Barajas, frente a Gadair, que ha prometido potenciar Barcelona.

José Ramón Barriocanal, director general de Private Aviation del grupo Gestair, aliado de Iberia para la compra de Spanair, defendió ayer lo positivo de esta eventual operación. Sobre las simpatías catalanas a su rival, el grupo Gadair, Barriocanal afirmó que no le parece ni bien ni mal y que cada cual tiene derecho a defender sus intereses: "Forma parte del juego, cada cual intentará presentar la mejor oferta", concluyó, informa Sílvia Marimon.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 11 de marzo de 2008.