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Análisis:

Minar la credibilidad del presidente

Lo que está en juego en todo debate político es la credibilidad de los protagonistas del mismo. Es completamente imposible que ningún ciudadano pueda procesar la cantidad de datos y valorar adecuadamente las afirmaciones que se le vienen encima a lo largo de 75 minutos. Más todavía, cuando el debate no se circunscribe a un solo tema, sino que se extiende a todos. En consecuencia, todo se reduce al final a la impresión general con que se queda cada espectador acerca de la fiabilidad de cada uno de los protagonistas.

El presidente partía con la ventaja de que lleva gestionando muchos años y de que los andaluces saben perfectamente qué es lo que ha hecho. Manuel Chaves tiene la credibilidad de la acción de gobierno. No tiene que demostrar que es un político fiable. Es lo que intentó subrayar a lo largo de todas sus intervenciones, presentando el balance de su gestión y explicando lo que propone para la próxima legislatura e incluso para más allá, ya que su pronóstico de alcanzar el pleno empleo lo situó en 2015. Su intervención fue en positivo.

A Javier Arenas le ocurría lo contrario. Partía con la desventaja de no poder presentar una acción de gobierno, a pesar de haber sido candidato en dos ocasiones a la presidencia de la Junta de Andalucía y de haber sido el protagonista con Manuel Chaves del primer cara a cara televisado en 1994. Entonces los andaluces se fiaron más de Manuel Chaves que de Javier Arenas. Lo volvieron a hacer en 1996.

Posiblemente por eso, Javier Arenas se planteó el cara a cara de ayer no para conseguir que los andaluces creyeran en él, sino para intentar destruir la credibilidad de Manuel Chaves. De ahí el golpe bajo inicial acerca de la falta de credibilidad de la declaración de patrimonio del presidente de la Junta de Andalucía, las alusiones a las promesas incumplidas y las reiteradas alusiones a los muchos años que lleva el PSOE en general y Manuel Chaves en particular al frente del Gobierno de Andalucía.

Fueron dos maneras distintas de dirigirse a los ciudadanos, que expresan muy bien lo que está siendo la campaña diseñada por los dos grandes partidos no solamente en Andalucía sino en toda España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2008