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ELECCIONES 2008 | Campaña electoral

Un error más

Parafraseo a José Saramago: "Ésta no es mi tierra, pero es tierra mía". Viene esta cita a cuento del desbarro de la candidata del PP por Madrid Ana Mato acerca de que los niños andaluces son "prácticamente analfabetos". La frase de Mato es injusta, innecesaria y mendaz. Que el sistema educativo andaluz tiene deficiencias, de acuerdo. Que la crítica es un elemento fundamental en la dialéctica política, también. Pero lo que ha hecho Mato es mentir con brocha gruesa. La dirigente del PP sabe, o debería saber, que en las democracias avanzadas el debate no es la universalización de los servicios básicos, que se da por hecho, sino la calidad con la que se prestan. Y con su afirmación Mato sitúa a Andalucía falsamente en el pleistoceno de las sociedades avanzadas.

De nada sirve su petición de excusas posterior. ¿De qué se arrepiente, de decirlo o de pensarlo? Supongo que de lo primero. La frase de la dirigente del PP es un desprecio a los andaluces equiparable (o peor) a los exabruptos de otros compañeros de partido que han hablado de la Andalucía indolente o subsidiada. Una infamia que, desde luego, sólo es superada por la comparación que hizo Mayor Oreja sobre el miedo al cambio en Andalucía y en el País Vasco o su alusión al nazismo para buscar la alternancia en Andalucía.

¿De qué sirve que Arenas proclame un andalucismo constitucional capaz de aglutinar una alternativa de centro-derecha en esta comunidad? De nada. En el PP se preguntan, legislatura tras legislatura, por qué no ganan en esta tierra. Echan la culpa a un imaginario régimen del que ellos forman parte. La causa de las derrotas: que busquen en su interior. Lo de Mato, un error más en una larga lista de despropósitos.

No se trata de hacer patriotismo chico, no se trata de hacer andalucismo ramplón (¿quién entiende hoy el andalucismo como un concepto excluyente?). Se trata de reivindicar la dignidad de los andaluces y exigir respeto. Una dignidad y un respeto que numerosos dirigentes del PP se saltan a la torera. La niña de Rajoy, evidentemente, nunca será andaluza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de marzo de 2008